- Su última obra participa en una feria internacional
cambia la novela por el cuento
EE.UU./EFE
El escritor nicaragüense Sergio Ramírez retornó en su último libro a sus raíces literarias, el cuento, un género que teme está desapareciendo en América Latina bajo el implacable peso de la novela.
En El reino animal (Alfaguara, 2006), Ramírez recurrió a esa estructura para enhebrar relatos cortos, basados en historias reales que rinden tributo a un recuerdo de su infancia y muestran la misteriosa relación entre el hombre y los animales.
La obra debuta en Estados Unidos, en la Feria Internacional del Libro de Miami, evento en el que el autor se presentará mañana junto a su compatriota y ex compañera de senderos políticos, la poetisa Gioconda Belli.
“Creo que la novela ha puesto una losa sobre las historias cortas, es una lástima, y yo me empeño mucho en cultivarlas, porque cuando opté por ser narrador en un país de poetas como es Nicaragua, decidí que sería cuentista”, dijo en una entrevista con EFE.
Por eso Ramírez siempre regresa a ese género “con mucho cariño y como una forma de ejercitarlo porque, aunque se crea lo contrario, es muy complejo y para mí no es, de ninguna manera, subalterno a la novela”.
Consideró que son dos expresiones narrativas absolutamente diferentes, pero equiparables, porque el cuento tiene su propio grado de dificultad.
Sin atreverse a esbozar un plan de rescate del cuento, arguyendo que “cada cabeza de escritor es un mundo”, dijo que si un joven narrador latinoamericano le consultara sobre este género, sugeriría utilizarlo antes de lanzarse a la aventura de una novela, que “es una navegación muy compleja, un mar muy agitado”.
“Yo le diría que probara a escribir un cuento, a estudiar sus reglas. El cuento es como un juego de ajedrez donde uno juega con uno mismo y sus reglas son más precisas que las de la novela”, recomendó el escritor, premio Alfaguara de Novela 1998.
De su más reciente jugada surgieron los relatos del libro que presentará en el mercado estadounidense y que ofrece dos lecturas: la incomunicación entre el hombre y los animales, y la reserva que mantienen los seres humanos entre sí.
DIVERSIÓN
Aunque Ramírez aclaró que no escribió las historias “para explicarme todos esos misterios, lo hice porque me divierte mucho el tema y gocé mucho escribiéndolo”.
Todo afloró por la fascinación que siente por el mundo animal y un álbum de figuras de animales que tuvo cuando niño, de allí que los lectores hallarán relatos de arañas que emboscan a sus víctimas en los inodoros, un pez que en hebreo antiguo advierte que el fin está cerca y un cerdo vengativo, entre una veintena de cuentos.
“El libro es un homenaje a este recuerdo porque el álbum se llamaba Reino Animal, luego porque siempre me ha parecido misteriosa, extraña, la relación entre el hombre y los animales”, explicó.
De todas las historias, el autor nicaragüense considera que el cuento más atractivo en cuanto a depredación humana es Mañana de domingo”, relato del que nació el libro.