- Todo inicio tiene un fin. Es una ley natural de la vida y Nemesio Porras la vivió en carne propia cuando el sábado anunció su retiro definitivo de los terrenos de beisbol, un deporte al que ha estado vinculado desde los 3 años de edad. Nemesio no volverá a jugar en el beisbol superior, pero seguirá vinculado a esta disciplina en su nueva faceta de gerente de su amado equipo, los Indios del Bóer
NEMESIO PORRAS SE RETIRA DEL BEISBOL COMO PELOTERO ACTIVO
Hablar de los logros de Nemesio Guillermo Porras López en el beisbol llevaría tanto tiempo y páginas, que seguramente aportaría material hasta para escribir un libro.
Su carrera de 22 años fue tan exitosa, que el retiro no rondaba por su mente. Pocas veces se tomó un tiempo para pensar en su adiós definitivo de los campos de juegos, de esas extensas jornadas de pelota que disfrutaba desde los 3 años de edad, cuando su padre del mismo nombre, ya fallecido, lo paseaba por los campos hasta convertirlo en mascota del equipo, en el pequeño cargabates que todos conocían y que luego, con el pasar del tiempo, alcanzaría niveles de excelencia que ahora lo ubican como uno de los mejores peloteros nicas de todos los tiempo.
Cronistas deportivos del calibre de Edgard Tijerino colocan a Porras encima de grandes inicialistas de nuestra historia como Stanley Cayasso y Calixto Vargas, y eso es motivo de orgullo para un pelotero capitalino que el reciente sábado fue homenajeado por la directiva de los Indios del Bóer, en el primer partido del equipo en la capital, haciendo oficial su adiós del terreno de juego.
“Nunca me puse a pensar en este momento del retiro, en que llegaría mi último día en el beisbol, porque cuando a uno le gusta tanto un deporte, siempre es difícil el adiós… Uno no quiere pensar en eso, a pesar que a todos nos llega el retiro”, explica Porras, con esa sinceridad que le caracteriza.
“Definitivamente creo que el beisbol como pelotero debe quedar en el pasado. Ya no tengo tanto tiempo para prepararme, pero estoy listo para otras cosas como organizar, trabajar con equipos juveniles, además de lo que uno hace con sus negocios, en su vida personal”, indica.
Con 38 años encima, Porras se retiró definitivamente el sábado, en una sencilla ceremonia organizada por la directiva de los Indios del Bóer en el Estadio Nacional Denis Martínez, de Managua.
Lamentablemente, poco público asistió antes del partido y fue testigo de esta sencilla ceremonia, en la que se anunció el retiró de su número 14.
Pero Nemesio vivió el acto de despedida intensamente.
Su familia lo acompañó en todo momento, recordó algunos pasajes de su carrera y hasta estuvo a punto de llorar, hablado entrecortado en esta entrevista, porque aún trataba de asimilar la idea del retiro de un deporte al que se ha entregado por completo.
“Fueron 22 años jugando. Es algo emocionante, triste… Es una combinación de sentimientos, con tantos recuerdos, tanto vivido dentro del beisbol, que sinceramente no sé cómo reaccionar ahora que no seguiré jugando”, explica Porras.
“En la inauguración, mi amigo Luis Molina me dijo que era un día histórico: después de 22 años no aparecía en un line up del Bóer, pero esto es bueno para mí, tengo que asimilar esto y seguir adelante con mi nuevo trabajo”, añadió.
¿En tanto tiempo de pelota, seguramente hay un sinnúmero de recuerdos agradables?
De todo. Por lo general uno siempre se acuerda de lo bueno, de lo mejor y si me pongo a hablar de tantas cosas que he vivido, tendría que hacer un libro de anécdotas.
¿Pero imagino que tenés un ranking de tus momentos preferidos?
Hay muchas cosas buenas que gracias a Dios me han pasado, como los viajes con la Selección Nacional, el Bóer. Pero para precisar un momento especial, recuerdo que en una ocasión estaban operando a mi hija mayor (Katherine) y le prometí que haría algo bueno por ella. Ese día pegué jonrón jugando contra los Dantos.
Tengo muchas anécdotas con mis compañeros de juegos, con Sandy Moreno, Aníbal Vega, Marlon Abea, Ronald Tiffer. Recuerdo algo especial con Tiffer, cuando quiso pelear conmigo porque yo sin querer en una entrevista lo mencioné por los tiros en piconazos desde el short stop, pero no pasó a más.
Por tus méritos, aparecés encima de mucha gente de historia en el beisbol. ¿Cómo tomás estas valoraciones?
Pienso que cada quien fue bueno en su tiempo, en su época. Admiro mucho la historia de Stanley Cayasso, Calixto Vargas, Julio Medina, Ariel Delgado, todos los grandes que han pasado en este beisbol. Pero sinceramente nunca me han gustado las comparaciones. He tratado de ser simplemente Nemesio Porras, mis números están ahí y el que quiera hacer comparaciones que las haga, de mi parte no las tendrán.
Hablás de simplemente Nemesio Porras, pero igualar tu desempeño es bastante complicado, por ejemplo con esos seis títulos de bateo, cuatro de ellos encima de .400 puntos
Yo siempre quise ser yo mismo, sin compararme con nadie, pero creo que de las mejores cosas que he hecho es que siempre me entregué al cien por ciento. Siempre traté de hacer lo mejor, me entregué de lleno, jugué lesionado muchas veces, inclusive con fracturas.
Sentís que cumpliste en todo.
Cumplí haciendo lo mejor que podía.
¿Qué te parece el nivel de popularidad que adquiriste?
Siempre he tratado de llevarme bien con toda la gente. Tuve una buena relación con la crónica deportiva, eso me proyectó mucho. A lo mejor, me proyectó por encima del nivel que yo tenía y eso me volvió muy popular. 22 años después, el nombre de la persona se juega.
¿Alguna vez pensaste en construir una carrera tan exitosa?
La verdad es que yo solo quería jugar, tratar de ser titular en un equipo. Para mí no fue fácil, tuve que batallar en la Juvenil, en la Primera División, en la Selección Nacional inclusive. Quemé las etapas a fuego lento y creo que casarme me ayudó bastante porque eso me calmaba. Me casé a los 18 años con Dulce, llevó más de la mitad de mi vida casado con ella y como siempre he dicho, prácticamente nos terminamos de criar juntos. Gracias a Dios, con el soporte de Dulce, pude caminar más de lo que cualquier otra persona lo hubiera hecho.
Cualquiera pensaría que las cosas salieron fáciles, pero entre tantas historias tuyas, hubo un momento que vendías carne en una camioneta y estabas lejos de ser el empresario que actualmente sos…
Sí, yo fui policía como por 8 años, trabajada en el departamento político partidario. Presté el Servicio Militar y me quedé en la Policía, a la vez que seguía jugando. Hasta 1993 estuve en la Policía, me siento orgulloso de haberlo sido, mientras Dulce trabajaba en la Diplotienda, la Fosforera. En la casa vendíamos la provisión que nos sobraba, después empezamos a vender carne en una camioneta que mi suegro nos prestó, que le decíamos la Tutifruti porque tenía varios colores. Después tuvimos la gran bendición que llegó a nuestras vidas don Miguel Castillo (q.e.p.d), quien tuvo mucha confianza en mí de prácticamente meterme en las empresas, con el inicio de mi primera gasolinera.
La muerte del señor Castillo en un accidente te golpeó mucho…
Fue una de las noticias más difíciles que yo he recibido. Fue terrible, porque hablé con él la mañana del accidente, iba a viajar a Colombia donde estábamos jugando con la Selección Nacional (1995). Lo otro difícil fue la muerte de mi papá (Nemesio Porras Sr.) en el 2001, se enfermó, estuvo en el hospital y me dolió mucho porque fue el hombre que desde pequeño me metió en este deporte. Yo nunca supe otra opción, el beisbol está en mi vida desde que tengo uso de razón.
Gerente del Bóer, un reto
Nemesio Porras ganó seis títulos de bateo con los Indios del Bóer, destacando en cuatro ocasiones con promedios encima de los .400.
Según el detalle del colega Gerald Hernández, Porras fue el primer bateador de mil empujadas y mil anotadas.
En 22 temporadas de Primera División y Liga Profesional, logró un average de .356, el mas alto en la historia de nuestro beisbol. Acumuló 1,729 imparables, la máxima cifra e un bateador zurdo.
Aunque al inicio de su carrera fue cuestionado por su rendimiento en la Selección Nacional, Porras logró éxito con la camiseta de Nicaragua y especialmente con los Indios del Bóer.
“La verdad es que uno nunca termina de aprender en la vida, pero realmente me siento satisfecho por todo lo que hice. Logré buenos números, hice mi mejor esfuerzo y espero que todos reconozcan el buen trabajo que hice”, comentó Porras, casado desde hace 20 años con Dulce García y padre de Katherine y Marcela.
“Agradezco a esta nueva Junta Directiva que confiaron en mí para que trabaje con gerente del Bóer. Este equipo siempre lo he amado, ha sido parte de mi vida y confío que nos vaya bien”, añadió.
¿Tenés un buen reto con este Bóer que ha fracasado en las primeras dos ligas de la Profesional?
Así es, pero tenemos un buen equipo y esperamos hacer las cosas bien para mejorar el rendimiento.
¿Qué aspirás con este Bóer?
Esperamos llegar a la final. Sabemos que esta Liga es difícil, fuerte, pero esperamos hacer lo mejor. Es un buen equipo, revisé jugador por jugador para las contrataciones y pienso que logramos reunir el mejor material disponible para conformar un equipo campeonizable.
Seguramente el público estará pendiente de este Bóer y tu labor como gerente.
Ahora me caerán todos los clavos de las contrataciones, es algo nuevo para mí, complicado, pero me voy acostumbrar poco a poco porque éste es un cambio total. Antes sólo me preocupaba por mí, sólo en mi entrenamiento, pero ahora tengo que velar por 30 peloteros, todo el Cuerpo Técnico, el estadio, el patrocinio y muchas cosas más.
¿Debemos esperar un Nemesio exitoso como gerente a como lo fue de pelotero?
El éxito sólo me lo pueden dar los que están en el terreno. De ellos dependo yo, porque aunque paguemos a tiempo, tengamos patrocinadores, todo bien, si el equipo no gana no podemos tener éxito.