(LA PRENSA/EFE)

La danza sensual

Una de las manifestaciones más exóticas y sensuales de la cultura árabe es la danza del vientre, legendario baile de gran arraigo entre los países orientales. Muchas mujeres quieren aprender a mover el cuerpo al ritmo de velos y perfumes que las hagan sentirse irresistibles EFE-REPORTAJES La danza es un lenguaje que el ser humano […]

  • Una de las manifestaciones más exóticas y sensuales de la cultura árabe es la danza del vientre, legendario baile de gran arraigo entre los países orientales. Muchas mujeres quieren aprender a mover el cuerpo al ritmo de velos y perfumes que las hagan sentirse irresistibles

EFE-REPORTAJES

La danza es un lenguaje que el ser humano conoció mucho antes que cualquier otro tipo de comunicación. Existen estatuas y grabados que muestran que la danza del vientre fue conocida en el Antiguo Egipto, y según algunas investigaciones, existía ya en la prehistoria, relacionada con rituales de fecundidad.

Los documentos escritos más antiguos que tratan de la danza del vientre datan del siglo I d.C., cuando el escritor hispanorromano Marcial describe la curiosidad de la danza de las bailarinas fenicias llegadas al puerto de Gades, diciendo que podían mover los músculos del estómago mientras permanecían completamente rígidas.

Para los entendidos en la danza del vientre, su magia, como cualquier magia que se precia de serlo, radica en su poder de transformación, que hace aflorar facetas ocultas de nosotros que hasta entonces desconocíamos; nos aporta seguridad y confianza; alegría y placer; paz y armonía.

Desde Marruecos hasta Afganistán, se mantienen vivas la inspiración y la tradición de la danza del vientre, y desde esa zona se extendió a Europa, Australia y toda América, rescatando la espontaneidad, la sensualidad natural y la esencia de la naturaleza femenina. Porque con esta energía comienza el proceso que lleva el acoplamiento y la fertilidad, que en la antigüedad eran vitales para la supervivencia de los pueblos.

UN BAILE SUTIL Y ALEGRE

La danza del vientre combina elementos de Oriente Medio junto con otros del Norte de África. La danza del vientre, denominada Raks Baladi (en egipcio) o danza del pueblo, fue desarrollada para el cuerpo de la mujer, poniendo el énfasis en los músculos abdominales y en las caderas, se caracteriza por sus movimientos suaves y fluidos, disociando y coordinando a la vez las diferentes partes del cuerpo.

Los brazos pueden ir a un ritmo diferente del que va marcando la cadera, y la atención se centra principalmente en la cadera y el vientre, alternando movimientos rápidos y lentos, y se enfatiza en los músculos abdominales, con movimientos de pecho y hombros, así como con brazos serpenteantes.

No requiere de mucho movimiento, pero éste ha de ser bastante sutil en su expresión y alegre, uno de sus fines es sentir y transmitir alegría. Además confiere gran control sobre el cuerpo de la bailarina, puesto que tiene que trabajar desde la punta de los pies, hasta el último pelo, ya que también es un elemento del baile. La zona del cuerpo que más se ejercita son las caderas. Realmente sus movimientos no son complicados, pero exige mucha soltura y enfrentarse a ciertos complejos.

CONECTA CON LA FEMINIDAD

La danza del vientre conecta a la mujer profundamente con su feminidad, pues los órganos internos son estimulados a través de movimientos específicos de la región pélvica, abdominales y de respiración, ayudando de esta forma al descubrimiento del placer de ser mujer, generalmente disminuyendo los cólicos menstruales. Todo el cuerpo está trabajando: glúteos, muslos y vientre son contraídos, fortaleciendo la musculatura y moldeando las caderas y la cintura.

Además, ejerce funciones de terapia mental al entrar en contacto con el cuerpo, a partir de las manifestaciones de expresión corporal que proporciona un desbloqueo psicológico, desarrollando el amor propio. Además, la práctica constante ayuda a corregir la postura y aumentar el poder de concentración. Para ejercitar la danza del vientre no existe edad, peso o medidas para iniciarse.

Los movimientos de la Danza Árabe pueden ser Lunares y Solares. Los Lunares don los movimientos ondulares y redondos. Los Solares son movimientos bien marcados, como batidas de cadera, egipcio, shimy y pulsación del vientre.

En resumen, la danza del vientre es una experiencia entendida como un viaje hacia dentro, sin perderse en vanidades de lucimiento personal, pero expresando. Es un camino de conexión con nuestro interior, con nuestro cuerpo y con todo un potencial por descubrir. Un viaje que está al alcance de todos. Sólo se necesita un requisito: tener voluntad de adentrarse en ella.

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