- Zapatistas se toman caminos y carreteras en apoyo a demandas de manifestantes en Oaxaca
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Miles de simpatizantes del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) realizaron el miércoles bloqueos carreteros en distintos puntos del Estado de Chiapas (sureste), en apoyo a la lucha de organizaciones sociales en Oaxaca (sur).
Los zapatistas, hombres, mujeres y niños, se cubren el rostro con pasamontañas y algunos portan palos que, dicen, sólo utilizarán en caso de ser agredidos por la Policía o el Ejército mexicano, constató un periodista de la AFP.
“Únicamente es para defensa”, dijo un encapuchado al explicar que los bloqueos carreteros son intermitentes, se realizan por 45 minutos y luego se permite el paso durante 15 para nuevamente cerrar los caminos.
La Policía Federal Preventiva (PFP) informó que los encapuchados zapatistas realizan un total de 15 bloqueos, con al menos 300 personas que se manifiestan pacíficamente, con cortes intermitentes que han causado un caos vehicular.
Uno de los mayores bloqueos se registra en la zona de los Altos de Chiapas, donde más de mil zapatistas impiden el paso de vehículos con lazos o sentados en el asfalto.
Otro sitio bloqueado es la autopista que une San Cristóbal de Las Casas con la capital de Chiapas, Tuxtla Gutiérrez. En ese lugar se exige el “castigo a los responsables de la represión y la muerte de los compañeros de Oaxaca”.
Los zapatistas informaron que también interrumpen el paso en las zonas selva y fronteriza, que conducen a destinos turísticos como Palenque o los Lagos de Montebello, o al vecino país de Guatemala.
Este bloqueo carretero fue convocado por el EZLN para manifestar su respaldo a las exigencias de la Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca (APPO), que demanda la renuncia del gobernador Ulises Ruiz.
Los zapatistas exigen además el “retiro inmediato de las fuerzas federales” de Oaxaca y “libertad incondicional a todos los detenidos”.
El sábado el presidente Vicente Fox ordenó la movilización de las fuerzas federales a Oaxaca, a 450 km al sur de la capital mexicana, aunque aún no controlan toda la ciudad.
El conflicto en Oaxaca se desató el 22 de mayo con una huelga de maestros y se amplió desde el 14 de junio en reclamo de la renuncia del gobernador Ruiz tras una violenta represión.
FOX ADMITE GRAVEDAD DE CRISIS
El Presidente de México, Vicente Fox, admitió en una entrevista con EFE que el conflicto en la sureña ciudad de Oaxaca “es un duro problema”, pero negó que suponga la inestabilidad de todo el país, pues lo consideró de carácter local.
A un mes exacto de traspasar su cargo al presidente electo, Felipe Calderón, el mandatario mexicano afirmó que el conflicto de Oaxaca lo heredará su sucesor “en el punto que esté”.
En la primera entrevista tras el despliegue de las tropas en esa ciudad el pasado fin de semana, Fox defendió la actuación de las fuerzas del orden, las desvinculó de las muertes ocurridas y señaló que sus causas se investigarán “en profundidad” para que “caiga todo el peso de la ley” sobre los responsables.