LOS CARDENALES DIERON LA SORPRESA al superar en apenas cinco juegos a los Tigres de Detroit. (la prensa/ap)

SE BURLARON

[doap_box title=»También brillaron» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Jeff Weaver, un pitcher que los Angelinos de Los Ángeles descartaron a mitad de año para darle cabida a su hermano Jared, ganó tres partidos en la postemporada. Scott Rolen y Jim Edmonds, anulados totalmente hace dos años cuando fueron barridos por Boston en la Serie Mundial, encabezaron al equipo […]

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Jeff Weaver, un pitcher que los Angelinos de Los Ángeles descartaron a mitad de año para darle cabida a su hermano Jared, ganó tres partidos en la postemporada.

Scott Rolen y Jim Edmonds, anulados totalmente hace dos años cuando fueron barridos por Boston en la Serie Mundial, encabezaron al equipo en hits (8) e impulsadas (10) en la última edición, respectivamente.

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CARDENALES SUPERAN PRONÓSTICOS

San Luis/Ap

Se decía que cualquier equipo que saliera de la Liga Nacional sería presa fácil del rival de la Americana en la Serie Mundial.

Los Cardenales de San Luis hicieron caso omiso de ese vaticinio y la realidad el que sean campeones por primera vez en 24 años no constituye una sorpresa mayúscula.

“Todos decían que nos caímos en la primera ronda. Mucha gente se equivocó con nosotros”, dijo el inicialista dominicano Albert Pujols.

San Luis perdió nueve de sus últimos 12 juegos en la temporada regular y recién en el último día aseguró el banderín de la División Central.

Pero su ingreso a la postemporada pintaba para ser efímero.

La ofensiva dependía excesivamente de Pujols, el único abridor fiable era Chris Carpenter y tuvieron que improvisar con Adam Wainwright como cerrador, en cuanto al titular Jason Isringhausen pasó por el quirófano durante el último mes.

Dejando en el camino a los Padres de San Diego y luego a los Mets de Nueva York, los dirigidos por Tony La Russa avanzaron al Clásico de Otoño para enfrentar a los Tigres de Detroit.

La serie con Nueva York se fue al máximo de siete juegos, lo que los dejó con apenas 24 horas para tomar un respiro. Detroit, en cambio, estuvo en sala de espera durante una semana.

Se habló de que la Serie Mundial acabaría en barrida por tercer año consecutivo, pero resultó que los Cardenales tenían su maquinaria bien afilada.

“Fuimos la máxima expresión de lo que debe ser un equipo”, dijo La Russa, el segundo mánager en la historia que gana el campeonato con novenas de ambas ligas. “La defensa fue formidable. El pitcheo fue formidable. Bateamos oportuno. La banca fue la mejor que hemos tenido en mucho tiempo. Nadie tiró la toalla”.

Mucha constancia

Lo que muchos dejaron inadvertido fue la trayectoria reciente de los Cardenales.

Desde el 2000, San Luis ha ganado su división 5 veces e igualó por la punta en otra ocasión. Tampoco han faltado en la postemporada en seis de siete años.

Es decir, los Cardenales habían demostrado hasta la saciedad su constancia.

También juegan en una ciudad con una gran tradición beisbolera —la casa de Stan Musial y Ozzie Smith— y frente a una de las fanaticadas más fieles, responsable de llenar el Busch Stadium en cada uno de los partidos en su primer año.

Con 83 victorias, los Cardenales pasan a la historia como el equipo con menos triunfos en adjudicarse la Serie Mundial a costa de un rival como Detroit que ganó 95.

“El equipo que gana el campeonato es el que mejor jugó”, dijo La Russa.

La temporada regular de San Luis estuvo marcada por la adversidad.

Si bien Pujols disparó 49 jonrones y remolcó 137 carreras, se perdió un mes debido a una molestia en el costado. Mark Mulder, el otro “as” de la rotación, quedó inhabilitado por una lesión. El antesalista Scott Rolen, el torpedero David Eckstein y el jardinero central Jim Edmonds pasaron por la lista de lesionados.

“Fue una temporada de muchos altibajos, pero yo siempre dije que una vez en los play offs se comenzaba de cero”, dijo Pujols.

Y en la Serie Mundial no necesitaron de Pujols, que se fue .200 con un jonrón.

Para eso tenían a Eckstein, el más valioso del clásico con cuatro remolcadas en los dos últimos juegos. También al receptor puertorriqueño Yadier Molina, quien bateó para .216 en la temporada regular y lo hizo para .412 en la serie.

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