- Los Cardenales se coronan cortando melenas y rabo a los Tigres
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Los Cardenales no querían volver a ver a Kenny Rogers. El derecho Jeff Weaver, con un pitcheo inmenso, desvaneció ese temor y aseguró para el equipo de San Luis, el banderín de la Serie Mundial.
Aunque le inyectaron angustia al cierre de juego colocando dos a bordo faltando un out, los Tigres fueron vencidos 4-2, volviendo a lucir fatales en la defensa. Los malos tiros de Brandon Inge y Justin Verlander abrieron heridas que no cicatrizaron y los Cardenales, oportunos, no perdonaron.
Con balance de 8-14, luego de trabajar para Angelinos y Cardenales, y 5.76 en efectividad, Weaver mostró anoche un crecimiento espectacular ponchando a nueve en ocho entradas, siendo sólo desajustado por el error de Chris Duncan, previo al jonrón de Sean Casey en el cuarto.
Debe ser impresionante ver el mundo desde la cima de la montaña. Hay que preguntárselo a los peloteros de San Luis, que golpearon en las narices a los pronósticos imponiéndose en cinco juegos, sin el menor cuestionamiento.
El ganador de 17 juegos, Justin Verlander sin brújula, casi naufraga en el primer inning. Otorgó tres pasaportes y lanzó dos pelotas imposibles de controlar para Iván Rodríguez, pero con las bases llenas, logró sacar out a Ronnie Belliard con un roletazo al short, en una decisión muy cerrada..
La inseguridad volvió a afectar a los Tigres en el cierre del segundo. Con Yadier Molina en segunda y dos outs, el antesalista Brandon Inge, luego de realizar una brillante atrapada, tiró mal a la inicial, facilitando la primera carrera de San Luis.
Otra falla de los rugidores, esta vez corriendo las bases, fue vista en el tercer episodio. Con un out, Inge conectó un doble a la profundo del left fabricando una amenaza, pero se suicidó al moverse hacia tercera con un roletazo de Verlander hacia el pitcher Weaver con Curtis Granderson viniendo hacia el cajón de bateo.
Los Cardenales también se enredaron en el inicio del cuarto, y los Tigres voltearon la pizarra. Con un out, Chris Duncan perdió una pelota elevada que tenía bajo control cediendo dos bases a Magglio Ordóñez. Un buen momento para Sean Cassey, que juntando precisión y punch, colocó una pelota en las graderías derechas. Ventaja para los Tigres 2-1, momentáneamente.
En el cuarto, con un out, Yadier Molina y So Taguchi conectaron hits, y el toque de Jeff Weaver era propicio para forzar fácil en tercera, sólo que el brazo derecho de Verlander volvió a desajustarse y tiró mal a Inge, abriendo las puertas para la anotación de Molina. Un instantes después, Eckstein con un difícil roletazo al short bien manejado por Carlos Guillén, impulsó a Taguchi, y los de San Luis tomaron ventaja 3-2, mientras Verlander se sentía convertido en un insecto, como diría Kafka.
La atrapada de la noche, y posiblemente la mejor jugada de la Serie, la realizó el inicialista Alberto Pujols en el inicio del séptimo, lanzándose hacia su derecha, con el guante de revés, situado de forma horizontal su cuerpo con agilidad felina, para ahogar la pelota bateada por Plácido Polanco en su mascotín. Más impresionante fue su reacción muscular al caer, consiguiendo el ángulo adecuado y el impulso suficiente, para tirar con buena dirección a Weaver que cubrió primera, y concretar un out electrizante.
Con el dominicano Fernando Rodney en la colina, reemplazando a Verlander, el lead off Eckstein abrió el cierre del séptimo con hit al short, aprovechando un titubeo de Guillén y Preston Wilson fue boleado. Rodney socó dominando a Pujols y Edmonds, pero no pudo continuar con Scott Rolen, quien con hit a la derecha, impulsó la cuarta carrera de San Luis, ampliando la ventaja 4-2 con seis outs pendientes.
Weaver no apareció en el noveno después de 99 lanzamientos, y Wainwright, superando una peligrosa dificultad, cerró el juego. Desde 1982, los Cardenales no volaban tan alto como lo hicieron anoche.