(FOTOS LA PRENSA/URIEL MOLINA)

Keyla Rodríguez en esencia

Muchos conocen a Keyla Rodríguez como la cantante que hace bailar y gozar al público, pero pocos saben que tuvo un tumor canceroso en el útero, que es alérgica a los mariscos y que tiene una hermana a la que ha criado como si fuese su hija. Esto y más en exclusiva con LA PRENSA […]

  • Muchos conocen a Keyla Rodríguez como la cantante que hace bailar y gozar al público, pero pocos saben que tuvo un tumor canceroso en el útero, que es alérgica a los mariscos y que tiene una hermana a la que ha criado como si fuese su hija. Esto y más en exclusiva con LA PRENSA
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Hoy jueves, Keyla Rodríguez realizará Entre Tierras y Volcanes, un concierto lleno de luz, color y todo lo que representa América. En conjunto con Eduardo Araica, Arnulfo Oviedo y Carla Kjearby, deleitará por dos horas consecutivas con lo mejor de sus producciones en La Casa de los Mejía Godoy, a partir de las 8:30 p.m. La entrada tiene un precio de 150 córdobas.

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Sentada en un sofá en el estudio fotográfico del Diario LA PRENSA, Keyla Rodríguez se muestra diferente a la mujer que sube al escenario acompañada del grupo Son Cinco. Tiene unas libras menos y aunque se esfuerza mucho por sonreír, sus ojos están un poco tristes. Ella dice que la vida la ha preparado para asumir cualquier desafío, pero en su físico se nota que el último la dejó marcada.

Hace un año le diagnosticaron un tumor canceroso en el útero y aunque fue operada inmediatamente aún consume tratamiento para evitar cualquier célula cancerígena. Sólo sus amigos más cercanos se enteraron de su situación. Le es un poco difícil compartirlo, pero se muestra orgullosa de los amigos que siempre la apoyaron porque, según ella, tuvo todo lo que un enfermo debe tener: mimos, cariños y sopita.

Keyla Rodríguez —su nombre artístico— y Keyla Eunice, para la familia, nació bajo la estrella de virgo el 2 de septiembre de 1966, sus padres querían que el nombre tuviera un significado, fue así que escogieron “Keyla” por una gran ciudad en Palestina y “Eunice” que significa buena mujer.

De niña soñaba con ser bailarina de ballet, pero cuando lo recuerda sonríe y dice que le costaba mucho aprender y por eso la sacaron. Y cuenta que su papá, por contentarla un poco, le compró una guitarra y entró al Conservatorio de Música, donde nació su pasión por este arte. “Mi papa siempre me apoyó en todo lo que quise hacer y algo muy importante que me dijo cuando me regaló la guitarra fue: vas a ser músico si vos querés, pero me gustaría que estudiaras una carrera que te dé para comer”.

Tomando el consejo de su padre, Keyla estudió cine en Cuba y por eso muchos de sus fans creen que no es nicaragüense.

EL MENÚ PERSONAL

Keyla describe como su desayuno perfecto, el sentarse a la mesa con un cigarrito y un cafecito (como ella los llama). De comida le encantan los mariscos y aunque es alérgica a éstos, expresa con una seguridad y un gesto de rebeldía que siempre —antes de comérselos— se toma una pastilla, pero que esa comida nunca se la pierde.

No toma licor y su bebida favorita es el refresco de granadilla y cuando lo dice se saborea la boca como si lo estuviera degustando, y enfatiza: “Eso sí, que se sientan las semillas”.

SU “CAROLINITA”

Keyla tiene tres hijas: Amanda, Jimena y Luisa, más su Carolinita que es una hermana autista, pero se llena de tanto cariño cuando habla de ella que explica que es como su hija.

Al preguntarle cuándo fue la última vez que lloró, quedó pensativa por unos minutos y respondió que fue hace mucho, cuando tuvo un fracaso en la vida personal, y para ella los fracasos dejan grandes vacíos. Al responder, su rostro se llenó de tristeza, hizo un gesto y sin necesidad de palabras dio a entender que no quería que le preguntara cuál había sido ese fracaso.

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