(LA PRENSA/ARCHIVO)

Cadenas inútiles comprimen el cyberespacio

Ofrecen salvar una vida o previenen de alguna catástrofe. Las cadenas de correos se han popularizado, pero ¿qué hay detrás de ellas? Hace más de dos meses, Francisco Mayorga recibió un correo electrónico en el que se mencionaba acerca del valor de la amistad. Al final del mensaje decía que debía enviarlo a diez personas […]

  • Ofrecen salvar una vida o previenen de alguna catástrofe. Las cadenas de correos se han popularizado, pero ¿qué hay detrás de ellas?

Hace más de dos meses, Francisco Mayorga recibió un correo electrónico en el que se mencionaba acerca del valor de la amistad. Al final del mensaje decía que debía enviarlo a diez personas en menos de cinco minutos y a cambio recibiría un vídeo muy cómico. Envió el mensaje a la cantidad de personas solicitadas y ahora, dos meses más tarde, continúa esperando el vídeo que le prometía el mensaje.

Al igual que le sucedió a Francisco, miles de usuarios del correo electrónico reciben a diario un sinnúmero de cadenas de correo, en las cuales se pide que se reenvíe el mensaje a determinada cantidad de contactos o simplemente dice “envíe este correo a todos los contactos posibles”.

Las cadenas de correo tienen décadas de existir. Antes de propagarse en la web, circulaban en papel, reproduciéndose a través de las fotocopias. Desde 1995 se incluyeron las primeras cadenas de correo electrónico en el ciberespacio.

Entre las cadenas de correo electrónico que circulan por la web abundan aquellas que aseguran ser en beneficio de alguien enfermo, las de amor y amistad, las de curiosidades, religiosas, entre otras. Recibirlas se ha convertido en algo muy común y hasta rutinario. Al parecer no hay nada de malo en ellas, pero ¿de dónde aparecieron? ¿Para qué fueron creadas en realidad?

Ismael Góngora, licenciado en informática, explica que las cadenas de correo nacieron casi de la mano con el internet, y son creadas o usadas por personas que se encargan de recopilar una base de datos con listas de correos para venderlas posteriormente.

“Esas bases de datos son usadas por empresarios para mercadear. Las personas que ya tienen esa base de datos y las ofrecen, luego cobran en base a eso. Ellos pueden cobrar unos 50 dólares por cada envío”, dijo.

En ese sentido, Cornelio Hopmann, director ejecutivo de la Asociación de Internet de Nicaragua (AIN), comentó que las cadenas de correo que se reciben actualmente llevan varios años de circular en la web. “Todo es basura”, dice.

Según explicó, esas cadenas se mantienen vivas a través de los años gracias a los miles de usuarios nuevos que a diario usan el Internet. “Hay historias que desaparecen y reaparecen en la web. Alguien recibe este correo, lo olvida y después de dos años este correo reaparece y los usuarios ingenuos lo masifican nuevamente”, agregó.

RECOMENDACIONES

Tanto Hopmann como Góngora recomiendan dejar de reenviar y más bien eliminar aquellos correos que pueden clasificarse como cadena, pues causan una serie de problemas en el ciberespacio.

“Todos esos correos hay que mandarlos a la basura. Eliminarlos”, dice Hopmann.

Góngora aclara que si esas cadenas se mantienen circulando por la web provocan problemas, como navegación más lenta por la reducción del espacio en la banda del Internet, además de la pérdida de tiempo que ocasiona al receptor.

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