- A Noboa le apodan “El Divino Niño”
Considerado el hombre más rico de Ecuador, Álvaro Noboa se empecinó con ser presidente desde hace una década, estimulado según él “por el llamado de Dios” y el amor a los pobres, que lo rodean como si se tratara de un mesías con chequera.
De 56 años y aficionado al rock y la música clásica, el magnate bananero se lanzó por tercera vez consecutiva a la conquista del poder, luego de amagar con su retiro político a comienzos de la campaña, y pretende disputar el balotaje como en las dos ocasiones anteriores.
Su mensaje a la hora de inscribir la candidatura aún retumba: “Como héroe de Dios estoy aquí con la Biblia en la mano y mi músculo templado diciéndoles: ¡Cobardes, os voy a vencer!”
Desde ese momento el abogado Noboa, dueño de un emporio de 110 empresas, se presentó como un enviado de la divinidad y comprometido con la causa de los desvalidos, a quienes seduce como flautista mágico repartiendo dinero, computadoras, medicinas, sillas de ruedas e inscripciones para la rifa de casas.
Sus contrincantes lo llaman el “Divino Niño” y lo tachan de “rico populista”, críticas que él elude esquivando a su vez a la prensa. En las pocas entrevistas que concede responde lo que quiere y sonríe y guarda silencio cuando le conviene.
En la década de los noventa asumió el control de las empresas de su padre tras una disputa legal con los otros herederos, fundó el Partido Revolucionario Institucional Acción Nacional (Prian), y presidió la desaparecida Junta Monetaria, de donde salió dejando una reserva récord de 2,000 millones de dólares.
Ya con una maquinaria aceitada, Noboa acarició el poder en 1998, cuando perdió las elecciones con Jamil Mahuad —que luego enfrentó una rebelión indígena—, en un proceso rodeado de denuncias de fraude.
Cuatro años después volvió a intentarlo, pero se estrelló con la figura emergente del coronel retirado Lucio Gutiérrez.
Al igual que Mahuad y el ex presidente Abdalá Bucaram, Gutiérrez también fue derrocado por una revuelta popular.
Noboa, quien asegura dominar tres idiomas (francés, inglés y portugués), se declara un hombre tranquilo, lector del Nobel colombiano Gabriel García Márquez y el brasileño Paulo Coelho, y un filántropo a toda prueba.
“Si me toca morir lo haría contento porque he sido un hombre productivo, al que siempre le ha gustado ayudar”, dijo en un cuestionario enviado a la prensa.
Noboa dice que, de llegar a la presidencia, impulsará el libre comercio con todas las naciones posibles, extenderá el convenio por el cual Estados Unidos opera la base de Manta (suroeste de Ecuador), dará vivienda y creará empleo a cientos de miles de ecuatorianos.
Asimismo, se confiesa un capitalista convencido y augura un distanciamiento con Cuba y Venezuela en caso de ganar las elecciones.
“Yo no tendré relaciones políticas ni con Venezuela ni con Cuba. No soy hipócrita, no me gusta el doble estándar”, expresó Noboa.