LECCIÓN DE DETERMINACIÓN

Calixto Vargas lo vio en una Serie del Atlántico en Bluefields y el costeño no dudó en aceptar una invitación para entrenar en el Pacífico [doap_box title=»Paso a paso» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Después de seis meses bajo los entrenamientos de Calixto Vargas, Devern Hansack es firmado por los Astros de Houston el 29 de octubre de […]

  • Calixto Vargas lo vio en una Serie del Atlántico en Bluefields y el costeño no dudó en aceptar una invitación para entrenar en el Pacífico
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Después de seis meses bajo los entrenamientos de Calixto Vargas, Devern Hansack es firmado por los Astros de Houston el 29 de octubre de 1999.

Hansack jugó dos años en Venezuela y dos más en Estados Unidos, antes de ser dado de baja por Houston el 29 de marzo de 2004.

En su última temporada ganó 10 juegos en Clase A, pero inexplicablemente quedó fuera de la organización, aunque existen dos hipótesis: la primera por indisciplina y la segunda porque mintió con su edad.

Juega dos años en Nicaragua, en donde el scout de los Medias Rojas de Boston en nuestro país, Hubert Silva, envía reportes de sus cualidades.

En el Mundial de Holanda del 2005, Craig Shipley, scout de los Medias Rojas, comprueba los reportes acerca del nica y la organización lo firma el 9 de diciembre del mismo año.

En el 2006, Hansack se reporta al spring training y es asignado al equipo Doble A, Portland Sea Dogs, a quienes conduce al título de la Liga del Este y es declarado el Lanzador Más Valioso del club en la temporada.

Theo Epstein, el Gerente General de los Medias Rojas, lo felicita por su actuación ese 17 de septiembre y le promete subirlo a Grandes Ligas, lo que se concreta dos días después.

El 23 de septiembre en Toronto, Hansack debuta en las Mayores como abridor frente a los Azulejos, convirtiéndose oficialmente en el noveno big leaguer en la historia de Nicaragua.

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DEVERN HANSACK siempre ha pensado en grande

De la única forma que alguien desconocido, llamado el “Hombre Misterioso” por la prensa de Portland, comienza la temporada en las Ligas Menores y seis meses más tarde es compañero de equipo de las súper estrellas del beisbol David Ortiz y Manny Ramírez, en el Gran Circo, es impactando por cada lugar que pasa, sin dejar dudas de su calidad, batallando todos los días por sobresalir. Es siendo Devern Hansack.

Dicen que cuando niño quería ser pitcher, pero no le daban la oportunidad porque era muy flaco. Sin embargo, no se rindió y en la Serie del Atlántico de 1999 en Bluefields, alguien por fin lo descubrió y así comenzó a darle forma a sus sueños de grandeza, a su necesidad de superación, de no ponerse barreras.

El cazatalentos Calixto Vargas, una antigua estrella del beisbol nicaragüense y que en ese momento estaba laborando como scout para los Astros de Houston, fue quien lo trajo al Pacífico para prepararlo previo a su salto al beisbol profesional.

“A Hansack lo encontré sentado en el dogout del equipo de Laguna de Perlas. No lo ponían a jugar porque era un jovencito y los equipos siempre prefieren a los veteranos, a lo viejo conocido, por su afán de ganar. Ya lo había observado de larguito y me gustó su estatura y juventud”, cuenta Calixto, quien se siente orgulloso por los éxitos del noveno big leaguer pinolero.

Calixto sabía que a Devern difícilmente le iban a dar un chance de jugar por ser un novato en el equipo, entonces le pidió que hiciera bullpen para chequearlo. “Ni siquiera lanzó en donde calientan los lanzadores. Se puso a tirar enfrente del dogout y noté que tenía soltura y buen brazo”, relata el miembro de la famosa Selección Nacional de Beisbol de 1972.

Luego de chequear que tenía material, Vargas lo invitó a venir al Pacífico, para pulirlo y luego mostrarlo a los Astros de Houston.

A diferencia de otros atletas costeños, que sopesan las condiciones que tienen allá, con la vida incierta que encontrarán en la Pacífico y por lo tanto no intentan cumplir sus metas, Hansack aceptó el reto y aún durmiendo los primeros tres meses en una litera que dejaba en el aire sus pies siguió adelante.

“Uno nunca sabe cuánto anhela superarse un atleta. Hansack tiene una determinación bárbara y eso le ha servido mucho en el deporte”, valora Calixto.

SIEMPRE CALLADO

Calixto dice que Hansack es tan callado que ni en la mesa a la hora del almuerzo se le escuchaban muchas palabras.

Una vez el costeño le confesó a Vargas que no entendía muy bien el español, entonces evitaba conversaciones y prefería hablar sólo lo necesario.

Pero sin necesidad de decir mucho, el scout siempre supo que tenía mucha inteligencia y valentía para tomar decisiones.

Hansack demostraba sus deseos de superación en los entrenamientos.

“He visto a pocos atletas entrenar de la forma que lo hace Hansack. Cuando lo tenía en mi Academia en las mañanas corría una hora a tres cuartos de su velocidad, luego hacía ejercicios de estiramientos y repeticiones, previo a 350 abdominales. En la tarde, nuevamente a correr y luego a soltar el brazo, antes de caer a otras 350 abdominales. Lo hacía con mucha voluntad y este entrenamiento le daba las energías para vencer cualquier obstáculo”, recuerda Calixto, quien además rememora que le pidió a la gente de los Astros que enviaran a su jugador a Panamá, porque scouts de otras organización podían arrebatárselo.

Ya sabemos que Hansack es un luchador incansable y ahora que ha alcanzado su meta de llegar a las Grandes Ligas, está por verse si es capaz de sostenerse.

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