- Cada vez más retirados adquieren bienes en el país
SAN FRANCISCO/Associated Press
Las bailarinas nicaragüenses giran haciendo ondear sus amplias faldas blancas mientras con sus pies descalzos dibujan pasos intrincados sobre el piso de madera.
Sus evoluciones complicadas y sonrisas fáciles en este salón de un hotel céntrico lleno de agentes de viajes son parte de un esfuerzo por promover Nicaragua a los estadounidenses que quizás se interesen por retirarse allí, atraídos por sus playas prístinas y su cultura colorida.
Otros incentivos son las exenciones impositivas, que la generación estadounidense de posguerra seguramente encontrará más dulces que las frutas tropicales que llevan las bailarinas en canastas cuidadosamente equilibradas sobre sus cabezas.
Esa generación “es un mercado creciente con ingresos disponibles que busca un sitio donde vivir, y Nicaragua se los ofrece”, dijo la joven Ministra de Turismo de ese país, María Rivas. La graduada de Harvard pone de manifiesto la seguridad en el país, su infraestructura en proceso de modernización y las leyes promulgadas para atraer inversiones extranjeras y jubilados.
Pese a las deslumbrantes costas y bosques exuberantes de su país, Rivas tiene desafíos por delante. La mención de Nicaragua o de otros países centroamericanos probablemente suscite todavía más imágenes de dictadores y guerrillas que acogedoras residencias para retirados. Y quedan algunas interrogantes pendientes, como la incertidumbre sobre las próximas elecciones presidenciales y los ocasionales apagones.
Rivas dice que este aspecto negativo es parte del pasado y que se ha producido un enorme crecimiento en los últimos años bajo el gobierno democrático. El Departamento de Estado dice que el sistema judicial nicaragüense puede padecer de corrupción, pero que los delitos violentos son mínimos.
La búsqueda de un lugar cálido y barato para retirarse no es nada nuevo para los estadounidenses. Costa Rica y México desde hace tiempo han dado la bienvenida a los retirados.
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Pero a medida que decenas de miles de expatriados estadounidenses se radican allí, los precios de las viviendas empiezan a rivalizar los de otros imanes para los retirados, como Florida y Arizona. Por eso, los países centroamericanos todavía accesibles como Nicaragua, Panamá y Honduras ahora rivalizan para atraer a los retirados.
Varios han buscado aumentar su atractivo promulgando leyes destinadas a favorecer a los retirados e inversionistas.
“Lo que se están dando cuenta esos países es el tremendo valor de este mercado de la generación de posguerra”, dijo Jeff Hornberger, gerente de desarrollo internacional para la Asociación Nacional de Bienes Raíces.
Pero algunos retirados dicen que siempre hay riesgos en algunas de las naciones más pobres del continente. “La situación puede cambiar muy rápidamente: la ley, cómo se interpreta”, dijo John Edwards, un canadiense que construyó una casa en Rancho Santana, en el Pacífico de Nicaragua. Pero las cifras muestran que los estadounidenses están cada vez más decididos a correr el riesgo.