Cuando un amor te abandona
y no hay otra salida
que el abrupto rompimiento,
trata que las cosas terminen
de la mejor manera.
Puedes sentir llanto, nostalgia, congoja.
Es probable que la rabia se apodere de vos.
No dejes que los celos
te nublen la vista
y cieguen la razón.
Trata de no herir
a quien te dispensó
sus mejores días.
Las cosas se acabaron
y para suerte
o por desgracia
no hay vuelta atrás.
Decirlo, me dirás,
es cosa fácil, sencilla.
Sentirlo en carne viva
ya es otra cosa.
Pero debo confiarte
ahora que expongo
frente a vos estas razones
cosas similares he vivido,
y cuando ya no lo esperaba,
me he vuelto a encontrar
con ellas a la vera del camino
y vieras ¡cómo hemos gozado!