El Vaticano intenta apaciguar lo más rápido posible la crisis que atraviesa con los musulmanes a raíz de unos comentarios del Papa sobre el Islam, por lo que anunció una ofensiva diplomática de sus nuncios en los países de religión mahometana.
Pese al gesto poco usual del Papa de manifestar públicamente su aflicción por la ola de indignación causada por la cita de una controversia teológica medieval sobre el islam y la violencia, las reacciones y críticas del mundo musulmán siguen arreciando.
Al Qaeda en Irak y sus aliados proclamaron que su guerra santa proseguirá hasta que el islam se apodere del mundo, en una nueva reacción a declaraciones del Papa.
Para explicar a las autoridades religiosas y políticas de los países musulmanes los pasajes más importantes de la criticada lección magistral pronunciada el martes en la Universidad alemana de Ratisbona, el Vaticano se vio obligado a movilizar a los nuncios apostólicos, es decir a sus embajadores.
“Encargamos a los nuncios en los países musulmanes que entreguen y expliquen el texto del Santo Padre y valoricen los elementos que hasta ahora se han dejado de lado”, anunció monseñor Tarcisio Bertone, nuevo Secretario de Estado de la Santa Sede.
La reanudación del diálogo con el islam parece en estos momentos más bien una esperanza, ya que siguen las protestas, en ocasiones violentas, contra el discurso del Papa pese a sus palabras aclaratorias y su aflicción.
Para el guía de la República Islámica de Irán, el ayatolá Ali Jamenei, el controvertido discurso del Papa es sólo “el último eslabón” de una cruzada contra el islam dirigida por Estados Unidos e Israel.
El jefe de la Unión Mundial de los Ulemas, el egipcio Yusef al Qaradaui, instó a los musulmanes a “expresar su ira el próximo viernes”, pero evitando acciones violentas y obrando con sensatez, precisó luego.
En Basora, Irak, más de 500 personas prendieron fuego a un muñeco que representaba al Papa y a varias banderas estadounidenses y alemanas.
Las reacciones de gobiernos, organizaciones religiosas y ciudadanos musulmanes continúan y la conferencia episcopal de Turquía está estudiando la posibilidad de aplazar la visita del Papa a ese país, prevista para noviembre.