¿Cambio o seguimiento del orden mundial?

Las turbulencias del clima internacional no ceden. Las constantes amenazas como el terrorismo transnacional, las armas de destrucción masiva y las debilidades del sistema como los Estados fracasados, escindidos, las pandemias universales, son fenómenos que mantienen en vilo el sistema internacional de Estados nacionales. Este orden, vigente desde 1648, se ha mantenido, pero pareciera estar […]

Las turbulencias del clima internacional no ceden. Las constantes amenazas como el terrorismo transnacional, las armas de destrucción masiva y las debilidades del sistema como los Estados fracasados, escindidos, las pandemias universales, son fenómenos que mantienen en vilo el sistema internacional de Estados nacionales.

Este orden, vigente desde 1648, se ha mantenido, pero pareciera estar cada vez más cerca de ceder ante las nuevas formas de poder y el desplazamiento del Estado, como el único agente que interactúa en el Sistema.

¿Será entonces culpa de este sistema tan “viejo”, las constantes crisis y estallidos de violencia alrededor del mundo? ¿o simplemente la inestabilidad y la fuerza son inherentes al ser humano, como un ser irracional en la búsqueda del poder? ¿Significará esto el fin del orden de Westfalia, instaurado en 1648? ¿o Westfalia dejó de existir y dio paso a un nuevo sistema internacional?

El concierto de naciones, dividido entre las grandes potencias en la arena internacional ha sido casi el mismo, con la única desaparición a partir de los años noventa de la Unión Soviética. En adelante, los Estados Unidos han sido considerados como la hiperpotencia mundial.

Las mutaciones en el poder, por tanto, han sido muy pocas. Los Estados se han enfrascado en una carrera por la integración como medio de sobrevivencia, aunque tienen que convivir con el fenómeno de desmembración de grandes Estados y la consiguiente creación de más naciones.

El proceso de la unión de los países europeos no representa a corto ni a mediano plazo una potencial sustituta de Estados Unidos. ¿Y por qué digo esto? Simplemente, porque en la evolución de la Unión Europea se ha perdido la concepción realista de las relaciones internacionales y se ha convertido, como diría Robert Kagan, en un “paraíso posmoderno”.

Sin embargo, se vislumbra en el camino un posible contrapeso a la potencia estadounidense: éste es la China Continental, emergente en los ámbitos del poder mundial. Su apertura hacia el liberalismo económico, su poderío humano y su extenso territorio, hacen que la nombren como la próxima gran potencia mundial, o por lo menos, la única capaz de igualar en poder a Estados Unidos.

Por otro lado, o más bien del lado de abajo, las crisis políticas, económicas y sociales siguen a la orden del día; los conflictos civiles continúan golpeando gran parte del continente africano, donde la mayoría de las naciones no han tenido oportunidad de avanzar en la consecución de los Objetivos del Milenio, promocionados por las Naciones Unidas.

Por cierto, las Naciones Unidas es una organización que no ha cambiado su estructura desde que fue fundada, un factor importante en su inoperancia en el mantenimiento de la paz y la seguridad internacional. Tal como lo demostraron el genocidio en Ruanda, la guerra en Irak, las recientes hostilidades entre Israel y Hezbolá, la crisis de Sudán, etc., un actor del sistema internacional no necesita de la autorización del Consejo de Seguridad para iniciar o finalizar un ataque armado.

En nuestro hemisferio, las noticias no son mejores, la pobreza y la desigualdad social cada día son mayores. La corrupción es hoy por hoy, la principal razón de dichos problemas.

Todo este panorama nos lleva a pensar que el actual sistema internacional es ineficiente, injusto y que no se ajusta a las nuevas realidades.

Definitivamente, el orden mundial debe ser cambiado, atendiendo las principales causas de desequilibrio. Un buen inicio sería la materialización de reformas profundas en Naciones Unidas, para forjarla más democrática, efectiva y, sobre todo, dotada de mayores mecanismos para afrontar las crisis.

(MSc. en Relaciones Internacionales).

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