- Geraldine trabaja para Naciones Unidas en África
[/doap_box]
De estatura mediana, dulce pero fuerte a la vez, de ojos chispeantes y una sencillez que te hace sentir en confianza. Ella es Geraldine Arias Espinoza, Oficial de Coordinación de Naciones Unidas en Guinea Bissau, un pequeño país en el occidente de África.
Tiene 26 años y desde hace tres está trabajando en Guinea Bissau, el sexto en la lista de los países más pobres del mundo. Su trabajo no está vinculado a un proyecto específico, ya que trabaja en el área de coordinación con los donantes y con el Gobierno. Es un trabajo bastante global, consiste en dar apoyo en la definición de políticas y estrategias de Naciones Unidas en el país, identificar prioridades del país e identificar cómo Naciones Unidas puede colaborar a estas prioridades, haciéndolo de forma conjunta con otros donadores, señala.
Geraldine es una joven que siempre ha disfrutado del éxito y ha cumplido cada una de las metas que se ha propuesto. Estudió Ciencias Políticas, en la Universidad Mobil, actualmente Ave María College; luego, debido a sus excelentes calificaciones, se ganó una beca para estudiar una maestría en Desarrollo Internacional, en Nueva York.
Desde que estaba en la universidad mi visión era trabajar en programas de desarrollo a nivel internacional, entonces cuando fui a hacer la maestría hice una pasantía con el PNUD (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo) y obtuve una oportunidad en la División de Alianzas Estratégicas y fue después de dos años cuando conseguí el apoyo de Holanda para ir a Guinea Bissau, expresa, muy satisfecha.
Desde pequeña impresionaba a los amigos de sus padres por su inteligencia, a los siete años practicó el oficio de periodismo en Cuba, en Radio Rebelde en una revista infantil; luego, también trabajó junto a su madre en una radio de nuestro país. Todo indicaba que su destino era ser escritora o periodista; sin embargo, luego todo cambió y decidió estudiar Ciencias Políticas.
Señala que su experiencia en África ha sido muy gratificante tanto a nivel personal como profesional. Al inicio fue un shock porque antes había estado trabajando en Kenia, que es un país más desarrollado que Guinea Bissau. Lo que me causó mucha impresión fue ver las condiciones de una ciudad capital donde no hay alumbrado público, ni canalización del agua que funcione todo el día, hay muy pocos kilómetros de calle pavimentada, el nivel de alfabetismo es muy bajo, la tasa de mortalidad es muy alta, a eso se agrega la situación política que ha sido muy inestable; da tristeza que un país esté tan deteriorado, señala.