Narcotráfico y corrupción

Nicaragua se ha convertido en un país sumamente atractivo para el crimen organizado internacional. Los narcotraficantes no conformes con usar el país como corredor para hacer pasar drogas desde Colombia hasta EE.UU., ahora aparentemente desean estacionarse aquí tal vez pensando que Nicaragua ofrece condiciones óptimas para la creación de un cártel. Sólo así se puede interpretar la noticia recientemente publicada por LA PRENSA con respecto a tres ciudadanos mexicanos vinculados con grupos narcotraficantes, que fueron capturados por la Policía Nacional y deportados por las autoridades de Migración. Pero aunque el director de Migración y Extranjería, Fausto Carcabelos, dijo que los mexicanos serían deportados inmediatamente, no significa que no volverán o que no vendrán otros. Entran al país con visas de turistas pero se quedan como residentes. Según el jefe de Relaciones Públicas de la Policía Nacional, comisionado mayor Alonso Sevilla, estos mexicanos habían estado realizando actividades que nada tienen que ver con el turismo. Compraron lanchas, sistemas electrónicos de comunicación, vehículos, e incluso casas, con la complicidad de algunos nacionales.

Los narcotraficantes también pueden comprar visas de residencia o hasta la nacionalidad nicaragüense porque tienen montañas de dinero para el soborno de funcionarios sin escrúpulos y llenos de codicia. Aun las mismas autoridades policiales son vulnerables al encantamiento de la corrupción. En la Costa Atlántica el ex agente antidrogas de la Policía de Bluefields, Delvin Jirón Gutiérrez, fue enjuiciado y condenado por los delitos de cooperador necesario, homicidio frustrado y asesinato atroz contra cuatro policías de esa ciudad. Estos delitos están conectados con el tráfico de drogas. Otros policías, como Esther Ruiz, cumplen sentencias en las cárceles por haberse involucrado con el narcotráfico. Nuestro sistema judicial ha sido minado por la corrupción y el cohecho, de tal forma que los peces gordos condenados por delitos conectados al tráfico de drogas encuentran maneras “legales” de recuperar su libertad. El caso de corrupción más sonado este año fue el de los 609 mil dólares que se “perdieron” luego de haber sido depositados en una cuenta de la Corte Suprema de Justicia. Dos magistrados y varios jueces participaron de procedimientos anómalos que dieron lugar a la pérdida del dinero pero el Tribunal de Apelaciones amparó a los jueces y abogados sancionados y la Corte Suprema no aclaró satisfactoriamente el comportamiento de dos de sus magistrados involucrados. Otro ejemplo es el de la “narcoavioneta” que cayó en Villa El Carmen en julio del 2005. El Ejército localizó una pista de aterrizaje clandestina en la finca El Pipián, a 48 km de Managua. Los peritos de la Policía demostraron que la avioneta transportaba cocaína. Pero de todos los identificados como responsables de la operación, ninguno está detenido a la fecha.

Recientemente la Policía encontró 2.2 millones de dólares escondidos en un furgón con placas de El Salvador, en el puesto fronterizo de Peñas Blancas, y hay especulaciones en el ambiente sobre supuestas diferencias del total del dinero incautado. Unos dicen que fueron doce bolsos cargados de dinero los que se sacaron del furgón, pero otros, que fueron solamente ocho. La diferencia equivaldría supuestamente, cuando menos, a un millón de dólares. El dinero será depositado en un banco pero el nivel de desconfianza de la ciudadanía hacia el sistema judicial es tan alto que muchos nicaragüenses, recordando lo que pasó con los 609 mil dólares, hacen chistes acerca del destino que le aguarda.

Por otro lado, es necesario reconocer los grandes esfuerzos de la Policía Nacional y el Ejército para capturar a estos delincuentes. Sin duda, estas instituciones están seriamente comprometidas en la lucha contra el narcotráfico y la mafia que está detrás de él. En los últimos años, la Policía incautó miles de kilos de drogas (6 mil kilos de cocaína sólo en el 2005) y millones de dólares en todo el territorio nacional. Además, ha cooperado con la captura de drogas y narcotraficantes en alta mar en conjunto con fuerzas especiales de los Estados Unidos. Sin embargo, para que estos esfuerzos tengan un efecto real, se hace necesario una depuración profunda del sistema judicial y una lucha continua al interior de la Policía para neutralizar a los corruptos. De lo contrario, Nicaragua seguirá estando en la mira de destino de narcotraficantes.

Editorial
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