Los biocombustibles líquidos para su uso en el transporte automotriz, como etanol y biodiesel, parecen ser, al momento, las únicas tecnologías que podrían sustituir parcialmente a los derivados del petróleo. Para la producción de biodiesel se requiere aceite vegetal o grasa animal como materia prima principal, metanol y un catalizador.
Al mezclarse estos componentes se realiza un proceso químico conocido como tranesterificación, el cual consiste en que las moléculas de glicerol de los ácidos grasos del aceite, son sustituidos por moléculas livianas de metanol, el producto que se obtiene es un ester metílico, al cual se le ha denominado biodiesel y que tiene características físico químicas compatibles con el diesel derivado del petróleo.
El desarrollo de biodiesel ha pasado por diferentes etapas de ensayo en su utilización total o parcial como combustible en motores del ciclo diesel. Esto ha originado normas o especificaciones que con el transcurso de los ensayos se han mejorado para adecuar el biodiesel a la exigencia de los motores modernos.
Nicaragua, trata de insertarse también en la producción de biodiesel, motivada por las presiones que ocasionan los precios variables y alcistas de los combustibles derivados del petróleo. Aunque al inicio de la década de los 90 se ensayó un intento de producción de biodiesel a partir de aceite de tempate, el cual fracasó por diferentes razones, aún no contamos con las condiciones que requeriría la creación de un mercado para un nuevo combustible.
Algunos elementos para el mercado claramente existen, como la demanda de combustible, la existencia de áreas agrícolas y mano de obra para implementar cultivos energéticos que nos den la materia prima, adicionalmente se suma el decreto presidencial que declara de interés nacional la producción y comercialización de biodiesel y una propuesta de Ley para su producción y comercialización.
A estos elementos, tenemos aún que incluir el desarrollo de los biocombustibles dentro de las políticas nacionales energéticas, agrícolas y ambientales, de tal forma que éstas, puedan definir aspectos estratégicos que permitan el desarrollo de la producción y comercialización, particularmente, del biodiesel. Algunos de estos aspectos tienen vinculación con situaciones sociales, ambientales y económicas del país.
Por ejemplo, ¿cómo se insertaría dentro de una producción nacional de biodiesel, los pequeños, medianos y grandes productores? ¿Cómo vamos a insertarnos en el mercado mundial de bonos de carbono con la producción y consumo de biodiesel para financiar parcialmente las inversiones? ¿Será necesario definir incentivos específicos para algunas regiones del país? ¿Qué aspectos de la producción requieren aún investigación y qué papel jugarían las universidades? ¿De dónde obtendrían el financiamiento para realizarlo? ¿Cómo se va a regular este nuevo combustible en el mercado energético? ¿Cuál será la norma técnica para el biodiesel, que garantice un producto confiable al consumidor? ¿Cuál será la política fiscal? ¿Cómo se enlazará la producción con las actuales cadenas de comercialización de combustibles a través de las petroleras?
Las instituciones del Estado tienen un rol importante en la definición de las políticas, leyes y normas que posibiliten el desarrollo de este nuevo mercado en biocombustible con la participación de la inversión privada, sean éstos pequeños, medianos o grandes productores.
El ejemplo exitoso de Brasil es claro para nosotros, en que la conjugación de las políticas energéticas, económicas y sociales están siendo claves para el desarrollo de la producción energética y particularmente la de biodiesel, donde de acuerdo a las características socio económicas de las regiones se han formulado proyectos de desarrollo energéticos específicos.
En las regiones del sur donde la agricultura es en grandes áreas, altamente mecanizada y eficiente, se promueven cultivos como soya y girasol, teniéndose una política específica de incentivos y comercialización, mientras que en la regiones del noreste donde por razones de clima y suelo la agricultura no es intensiva, las áreas requieren protección ambiental y hay la necesidad de crear empleos en las zonas rurales, los cultivos que se promueven son aquellos como higuerilla y piñón, que pueden ser cultivados con mano de obra familiar y por lo tanto también se han creado los centros de procesamiento de biodiesel en pequeña escala, teniéndose adicionalmente una política fiscal específica para la comercialización de este biodiesel.
Biomasa UNI.