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El Presidente mexicano, el conservador Vicente Fox, y la oposición de izquierda, que el viernes impidió al mandatario leer su informe de gobierno ante el Congreso, se repartieron las críticas de la prensa y los analistas por el “lamentable” espectáculo ofrecido ante millones de mexicanos.
“Tan lamentable como previsible”, “viernes negro para la democracia mexicana”, “espectáculo surrealista”, “fracaso de la política”, fueron algunas de las expresiones con las que los intelectuales mexicanos calificaron lo sucedido en el acto de entrega del sexto y último informe de gobierno de Fox.
Los legisladores del Partido de la Revolución Democrática (PRD, izquierda) lograron su objetivo de sabotear la ceremonia, ocupando la tribuna de la Cámara de Diputados antes de que llegase el Presidente a pronunciar su discurso.
Y lo hicieron ante millones de telespectadores, que observaron cómo por primera vez en la historia del país, el primer mandatario se retiraba del recinto parlamentario sin leer su mensaje, tras entregar en el vestíbulo el documento.
En la plaza principal de la ciudad de México, los simpatizantes de Andrés Manuel López Obrador, candidato presidencial de una coalición encabezada por el PRD, que denunció un presunto fraude electoral tras quedar segundo en el escrutinio oficial, celebraron el “triunfo” la misma noche del viernes.
Sin embargo, algunos analistas habían pronosticado que la anunciada acción de los diputados y senadores de la izquierda podría jugar en detrimento de su movimiento y a favor de Fox.
El ex canciller, Jorge Castañeda, calificó de “suicida” el comportamiento de los legisladores del PRD.
Una encuesta telefónica realizada por el diario Reforma, cercano a la derecha, en la misma noche del viernes, entre 450 personas (con un margen de error de +/- 4.6 por ciento) apuntaba en ese sentido.
Un 76 por ciento de los consultados reprobaron la actitud de los parlamentarios del PRD. Mientras que un 59 por ciento consideraban que no fue una derrota del Presidente, frente al 34 por ciento que decía que sí, el 60 por ciento manifestó que su opinión sobre el PRD y López Obrador había empeorado tras el incidente.
Por su parte, el periódico de izquierda La Jornada, calificó el hecho como “severísima derrota política” de Fox, y algunos intelectuales aprovecharon para volver a criticar lo que calificaron de escasa talla de estadista.
El escritor Juan Villoro opinó en Reforma que “la cancelación de la lectura del informe es una metáfora perfecta de lo que fue el sexenio de Fox”. “Como se trataba de su último informe y su obsesión es el retiro, prefirió retirarse. Una vez más el piloto estuvo ausente. La patria viaja a la deriva”, deploró.
La analista y ex asesora política de la Casa Blanca, Ana María Salazar, declaró a El Universal que la acción del PRD fue un “error táctico y político” y Fox debería agradecerle a los parlamentarios de izquierda la oportunidad de poder leer su mensaje “desde la comodidad de la Casa de Gobierno”.
La politóloga Denise Dresser, criticó tanto a un PRD “dispuesto a la confrontación” como a un Partido de Acción Nacional, al que pertenece Vicente Fox, “pasmado, paralizado, que demuestra cuán pequeño es ante la magnitud de los retos que enfrenta”.