en la película La Reina, Isabel II se opone a que el funeral de Diana de Gales sea público. ( laprensa/afp)

Película sobre Diana de Gales

El director de la película La Reina dice que el día de la boda de Diana fue funesto Diana de Gales fue “sacrificada primitivamente” en su “bárbara y horrenda” boda con Carlos de Inglaterra, según Stephen Frears, director de una nueva y controvertida película sobre la muerte de la princesa. Frears, cuyo filme La Reina […]

  • El director de la película La Reina dice que el día de la boda de Diana fue funesto

Diana de Gales fue “sacrificada primitivamente” en su “bárbara y horrenda” boda con Carlos de Inglaterra, según Stephen Frears, director de una nueva y controvertida película sobre la muerte de la princesa.

Frears, cuyo filme La Reina se estrenará en Londres próximamente, con la actriz Helen Mirren en el papel de Isabel II, califica de “día muy, muy negro” destinado a acabar en tragedia aquella boda real de julio de 1981.

En declaraciones al dominical The Sunday Telegraph, Frears afirma haber tenido muy claro desde el principio que “aquella muchacha estaba siendo sacrificada del modo más primitivo. No podíamos saber entonces lo que iba a ocurrir, pero no me sorprendió el final que tuvo aquel cuento de hadas”.

La película, en la que Michael Sheen hace el papel del primer ministro, Tony Blair, y James Cromwell interpreta al príncipe Felipe de Edimburgo, presenta a Isabel II como firmemente opuesta a la idea de un funeral público para Diana tras su muerte, junto a su amante Dodi Al Fayed, en un accidente de tráfico en París el 31 de agosto de 1997.

La Soberana acepta finalmente sumarse a las manifestaciones populares de luto por la muerte de la princesa a petición de Blair, que se da cuenta de que el futuro de la monarquía peligra en caso contrario.

La película muestra la tensión en las relaciones entre Isabel II y su primogénito, el príncipe de Gales, y así en una de las escenas, éste le pregunta a su madre: “¿Por qué nos odian tanto?”, a lo que la Reina replica cortante: “A nosotros, no”.

Entonces, el heredero del trono ordena colocar a media asta la bandera británica en su residencia de Highgrove en un momento en el que la Reina todavía se resiste a hacerlo en el palacio de Buckingham.

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