Cómo lograr una visión equilibrada

Su labor como líder exige crear una visión que no sólo describa un futuro atractivo, sino que inspire a la gente para que desee emprender la travesía. En mi labor como asesor de líderes he señalado de manera constante que las mejores visiones son actos de equilibrio. Si bien prometen grandes cosas, lo expresan de […]

Su labor como líder exige crear una visión que no sólo describa un futuro atractivo, sino que inspire a la gente para que desee emprender la travesía. En mi labor como asesor de líderes he señalado de manera constante que las mejores visiones son actos de equilibrio.

Si bien prometen grandes cosas, lo expresan de manera sencilla. Crean la sensación de un propósito compartido, pero también hablan a las personas a nivel individual. Son ambiciosas, pero factibles de realizar.

Basta analizar esta declaración donde se apela a una visión: “Nuestro objetivo es convertirnos en líderes en la producción de servidores para la industria del cuidado de la salud”. El objetivo es grande, pero la articulación del propósito es muy sencilla. Lo que sigue a continuación es una serie de sugerencias para crear una visión atractiva.

1. Describa la visión en términos reales

Sin importar lo grandiosa que sea su visión, usted debe hacerla concreta para sus empleados. Hay que ofrecer al personal un sentido claro de la forma en que lucirá su organización una vez la visión se concrete.

Una técnica es crear un simulacro de una revista empresarial fechada en algún futuro cercano cuya nota principal esté dedicada a su compañía.

Dentro de esa revista habrá artículos acerca de cómo la compañía podrá cumplir con los objetivos esbozados en la visión. Si usted consigue que su visión sea tangible, podrá desarrollar estrategias y tácticas específicas para que se pueda concretar.

2. Concentre las tareas en su visión y comprométase a que cumpla

Sin importar lo grande y ancha que sea su visión, usted debe concentrar sus tareas en lograr que sea lo bastante concreta para que todos puedan compartirla y participen en ella.

Esa es la táctica que empleó Carlos Ghosn cuando lo nombraron presidente del directorio de Nissan en 1999. Él y su equipo diseñaron una estrategia visionaria destinada a reducir costos y deudas, y a restablecer las ganancias de la compañía.

En sus mensajes, Ghosn puso énfasis en una gran idea: que Nissan podía triunfar si todos aportaban su grano de arena para implementar el Plan de Resurgimiento de Nissan. El esquema proporcionó pasos concretos para que esa visión se transformara en realidad.

3. Comparta el proceso visionario

En el desarrollo de inclusive las visiones más altas, los gerentes deben buscar retroalimentación de todas las partes de la organización.

Usted puede crear un comité con personas de diferentes disciplinas para moldear la visión. Reúna a personas en un sitio fuera de la compañía para discutir la visión. Esos lugares tienen la ventaja de que minimizan las interrupciones. Pida que un intermediario organice actividades donde florezcan propuestas.

Una vez se desarrolla la visión, hable de ella. Celébrela. Y, aún más importante, comuníquela a todos los extremos de la organización.

4. Anuncie la visión en términos personales

Las visiones no incluyen de manera automática el factor. “¿En qué me beneficio personalmente?” Usted tiene que integrarlo, y hacerlo personal. Los gerentes pueden hacer eso transformando el futuro en una narración.

Por ejemplo, un gerente podría decir: “Cuando concretemos nuestra visión, nuestros clientes nos amarán porque nuestros productos y servicios serán de primera clase. Las personas vendrán a nuestras puertas y pedirán que las contratemos.

Los inversionistas querrán gastar en nuestra compañía. Ustedes se sentirán orgullosos de lo que hacen y para quien lo hacen”.

En las historias que vaya entretejiendo es necesario demostrar a los empleados que ellos deben participar. La visión debe avanzar de lo que el líder desea a lo que los empleados pueden hacer para concretar la tarea.

Por lo tanto, se trata de una visión compartida. Para aumentar la participación, he aquí dos sugerencias:

Personalice la visión. Algunas compañías ponen la declaración sobre la visión en una pared, e invitan a los empleados a firmar. El acto físico de firmar compromete a los empleados en la tarea de concretar la visión, y los alienta a profundizar su compromiso con acciones ulteriores.

Los gerentes tienen entonces que hacer un seguimiento a ese compromiso con objetivos separados de cada departamento tendientes a dar cumplimiento a la visión.

Haga relatos sobre visiones. De esa manera, la travesía será real. Invite a las personas a compartir historias sobre sus progresos. Divulgue esas historias a través del correo electrónico de la empresa. Repítalas en reuniones a las que asista todo el personal.

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