- El fantasma de Granada ronda elecciones presidenciales
Tanto el Ipade como Ética y Transparencia coinciden en la necesidad de vigilar el período de impugnaciones, porque será clave en la limpieza de los comicios.
Mauricio Zúñiga, director del Instituto para el Desarrollo y la Democracia (Ipade), recuerda que en las elecciones municipales del 2004 las impugnaciones fueron determinantes para resolver el caso de la Alcaldía de Granada.
“Nosotros vamos a darle un seguimiento especial al tema de las impugnaciones, por eso hemos estado exigiendo un reglamento o una normativa de observación donde incluso se castigue o se considere delito electoral aquellas impugnaciones que no estén justificadas”, advierte Zúñiga.
como plaguicidas
“Tenemos el caso de Granada como un antecedente negativo, donde a un partido de oposición que iba ganando por más de 200 votos le fue anulada esa ventaja a través de una impugnación fraudulenta que fue avalada por el CSE municipal, departamental y nacional”.
Zúñiga señala que estarán atentos a “que estas impugnaciones no sean un instrumento que vengan a malversar la voluntad popular emitida en las urnas y no vengan a ser usadas como un plaguicida que asesine los votos de los ciudadanos, anulándolos de manera arbitraria”.
“Vamos a estar preparados para advertir que el proceso fue ordenado y transparente, pero también para poder decir lo contrario en caso de que exista manipulación o fraude”, apunta.
Ética y transparencia también estará alerta
Roberto Courtney, director de Ética y Transparencia, considera que la observación nacional tendrá que vigilar todo el proceso de recursos legales: impugnaciones y solicitudes de nulidad de JRV.
“Para ver que (los recursos e impugnaciones) sean apegados a derecho y no por conveniencia política”, explica.
Además expresa que pueden haber intentos de manipular los recursos de impugnaciones.
Hay la posibilidad, admite, de que un partido con ánimos de forzar una segunda vuelta “ impugne de forma maliciosa para tratar de transformar el resultado… eso también es sujeto de la observación”.
“Nadie debe descartar como observador que los partidos a la hora de una elección estrecha sus impugnaciones sean menos fundamentadas en la realidad y más fundamentadas en la conveniencia política”, señala.
A mayor cantidad de votos nulos, menos votos válidos y por tanto, aumenta la relación porcentual obtenida por cada partido.
¿un lobo feroz y cuatro ovejitas?
“Aquí no vamos a suponer que hay un partido malo y los otros cuatro son las monjitas de la caridad que no utilizarían los recursos legales a disposición”, advierte Courtney. También señala que esa supuesta desconfianza de Ortega hacia la OEA puede ser “estrategias electorales para fortalecer” al CSE.
“Una de las maneras en las que un partido que desea fortalecer la imagen de ese Tribunal Electoral”, lo haga posible, “es la de descalificar a los que se han convertido en una especie de árbitro”, comenta Courtney.
“El punto es que hay observadores porque cuatro de los cinco partidos tienen temor de un fraude y reclama que sea observado y los resultados validados por los organismos internacionales”, agrega.
un observador por junta
EyT adelantó que en estas elecciones tendrán un observador en cada Junta Receptora de Votos (JRV), es decir esperan tener más de 11 mil observadores en todo el país.
Courtney explica que están preparados para observar todo el proceso electoral, aunque “uno siempre se prepara para lo más difícil y reza para que ocurra lo más fácil”.
Para Courtney, hay varias lecciones de las elecciones cerradas en países como México, Perú o Costa Rica y una de ellas es esperar los resultados incluso por semanas.
“Se hace necesario un consenso entre los partidos para mantener la calma”, añade.
Courtney considera que “así como algunos partidos pueden dudar del CSE y exigir por tanto que haya observación electoral para confiar en los resultados, también pueden tener la posición de desconfiar de los observadores”.