Fórmula complicada

Se dispara el petróleo, llega el huracán Katrina, se valora el real, suben los intereses y caen las acciones en Brasil. Resultado: poco para celebrar. Ver Infografia > Luego de la calma llega la tempestad, dicen los marineros. El refrán terminó aplicándose a la industria petroquímica. Después de un 2004 de buenos resultados, la paz […]

  • Se dispara el petróleo, llega el huracán Katrina, se valora el real, suben los intereses y caen las acciones en Brasil. Resultado: poco para celebrar.
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    Luego de la calma llega la tempestad, dicen los marineros. El refrán terminó aplicándose a la industria petroquímica. Después de un 2004 de buenos resultados, la paz fue sacudida en el 2005 por el huracán Katrina y las crisis de Medio Oriente. El precio del petróleo se disparó y terminó con el relajo de los ejecutivos. La gasolina o nafta, derivado del crudo, la materia prima de la industria, también subió y las empresas de la región no lograron trasladar ese aumento a los siguientes eslabones de la cadena.

    Felizmente, el infierno —paralización de unidades o accidentes graves— no llegó. “Es uno de los peores momentos para la industria, con pérdidas gigantes en los márgenes de las empresas”, dice Marcos Paulo Ferreira, analista de inversiones en petroquímica de Fator Corretora, en São Paulo. “El sector está llegando al fondo del pozo, pero todavía puede caer un poco más”.

    En 2004, el sector estaba en alza con nuevas unidades industriales entrando en operación. La apuesta era optimista, dado que la peculiaridad de la industria es que no puede trabajar con alta capacidad ociosa. De hecho, las plantas deben funcionar al 95 por ciento de su capacidad total, porque por debajo de esa cifra los costos fijos de producción no son diluidos. “Cuando la industria está en alza, invierte en aumento de capacidad y las obras demoran por lo menos dos años para quedar listas”, explica el holandés Robert Willems, director de energía de la consultora Bearing Point, en São Paulo. El alza del petróleo y de la gasolina derrumbó el escenario estimado al momento de la planificación de las nuevas unidades.

    Históricamente, el precio de la gasolina —a partir de la que se producen eteno y propileno, usados para elaborar plásticos, fertilizantes y embalajes— ha sido 10 veces el precio del barril del petróleo. Pero, tras el alza del crudo, la relación quedó en torno a ocho veces. “La industria petroquímica no consiguió trasladar el precio, lo que llevó a un estrechamiento de los márgenes”, dice Carlos Nunes, analista de mercado de capitales de SLW Corretora de Valores, en São Paulo. “Las empresas intentaron imponer un reajuste de 10 por supuesto y fueron solemnemente ignoradas”.

    odiosos límites

    El cuadro en el resto de América Latina es similar al brasileño. “Nadie consigue retener los márgenes”, dice Ferreira, de Fator. En Brasil, otro factor se sumó al derrumbe de la industria: la apreciación del real. “Es negativa para las empresas”, dice Nunes. Las exportaciones, en los mejores casos, rondan entre 20 y 25 por ciento de la producción de cada empresa. El problema es que la industria brasileña pasó, además, a enfrentar la competencia de importaciones, principalmente de China.

    Nunes atribuye parte de los problemas brasileños a la falta de una política interna y de regulación del sector. “Para peor, sólo hay un productor de materia prima, Petrobras (Nº3 en el ranking de AméricaEconomía)”, dice. En Argentina, el precio de la gasolina comenzó a ser subsidiado para no causar impacto en la inflación, eliminando la opción de Brasil de exportar a ese mercado.

    Una de las soluciones sería aumentar las exportaciones, pero el mercado quedó limitado, justamente por la fuerte competencia externa y los altos costos a raíz de la apreciación del real. Un ejemplo es Suzano (Nº 362), cuyo ebitda (margen bruto de explotación de la empresa) cayó de 18 por ciento en 2004 a 4 por ciento el año pasado.

    Para José Ricardo Roriz Coelho, director superintendente da Suzano Petroquímica y presidente del Sindicato da Industria das Resinas Plásticas (Siresp), el resultado de 2005 fue la suma de cuatro problemas: intereses altos que inhiben nuevas inversiones, bajo crecimiento del mercado, alza del precio del petróleo de US$45 a US$70, y aumento de la capacidad instalada sin la contrapartida de inversiones en el siguiente eslabón de la cadena, la industria de la transformación. “Fue un año de estancamiento. El mercado no ayudó y los resultados fueron bastante sacrificados por el ambiente hostil”, dice Coelho.

    Como buena noticia, Coelho celebra el 18.7 por ciento de aumento en las ventas de resinas termoplásticas entre enero y mayo con relación al mismo período del año pasado. En el frente empresarial, Suzano compró las acciones de Polibrasil y alcanzó el liderazgo de la producción de polipropileno en América Latina, además de inaugurar la unidad Rio Polímeros con una inversión de US$1,100 millones para producir polietileno a partir de gas licuado.

    PAPELES EN CAÍDA

    Para el mercado accionario, la consecuencia de la crisis fue una fuerte caída de los papeles. “Las acciones se tornaron un activo de extremo riesgo”, afirma Nunes.

    La caída de los márgenes fue dramática e impactó en el valor de las acciones. En 2005, el Ibovespa de la Bolsa de São Paulo creció cerca de 40 por ciento, mientras las petroquímicas caían: Braskem, 32 por ciento; Suzano, 25 por ciento; Unipar, 36 por ciento; y Ultrapar, 15 por ciento, según datos de SLW.

    Hay muchas especulaciones sobre cómo y cuándo será el momento de quiebre, pero las opiniones convergen en 2007 o 2008.

    No será fácil. Brasil y el resto de la región tendrán otro obstáculo adicional para disputar el mercado chino: nuevos proyectos de refinerías y polos petroquímicos están construyéndose en países productores de petróleo, como Arabia Saudita e Irán.

    Además, está el eterno factor latinoamericano: la influencia política en los países productores, como Venezuela y Bolívia. La pregunta sin respuesta es quién se animará a financiar las inversiones si, por ejemplo, el presidente de Bolivia, Evo Morales, es capaz de romper los contratos “Braskem estaba lista para liderar una expansión brasileña, pero con la ola de nacionalizaciones los proyectos son totalmente inciertos”, dice Nunes. “Las empresas terminan teniendo que rever sus planes futuros”, dice Coelho, de Suzano. “Por otro lado, ese susto obliga a países como Brasil a analizar la cuestión de la matriz energética”.

    Independientemente del mayor o menor optimismo, hay proyectos que están en curso. Petrobras anunció en junio la construcción a partir de 2007 del Pólo Petroquímico do Río de Janeiro, en la región de Itaboraí, con inversiones previstas de US$3,500 millones.

    La petrolera estatal anunció también inversiones de US$6,800 millones en estado de São Paulo, que incluye la modernización y ampliación de la refinería Henrique Lage (Revap), además de una nueva red de ductos y la producción de gas licuefaccionado.

    Willems, de Bearing Point, apuesta a que habrá más consolidación en el mercado en la búsqueda de lograr escala de competitividad mundial. “El gobierno brasileño presiona para que se cree una segunda gran empresa del sector, al lado de Braskem”, dice, apuntando a Petrobrasm, que abastece el 70 por ciento de la gasolina usada en el país.

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