Detén el tiempo,
que inicie la fiesta.
El amor es un azar
¡Desnúdate!
que no quiero amar tus huesos
y sí,
nuestros surcos en la tierra.
Amante
quizás hombre,
sangre,
dios;
quizás sólo barro,
agua y tierra para una noche sin espejos.
¿O quizás ?
Quizás sólo agua y tierra y una vela.
Y entretanto tiembla
umbral de la hembra embriagada
o mejor hija
espuma de mar a sus pies
o mejor madre
brazos tejidos para su llanto
o mejor,
mejor silabea mi nombre y reverberemos.
Cuando los ojos ven, los oídos oyen, la nariz respira y
el corazón late
late cada cosa y el silencio repite el Verbo.
Así fue creado el instante,
vueltas y vueltas
te fuiste y regresaste
más allá
niño y polvo.
Nunca supe cuántos mandamientos tenía tu lengua
que no dijo Mañana.
En este primer y último día del mundo,
un soplo,
¡Hágase la pareja!
y la pareja se hizo,
versión propia de esa escena que nadie presenció