Los caballos galopan en la pradera, alzan las cabezas como enormes olas y las quijadas rabiosas como gritos marcados en correas, se les repintan bajo la piel: el belfo inferior caído y las abiertas dentaduras amarillas clamando peladas hacia las bóvedas del cielo. Y al paso de los caballos que hacen temblar la tierra con un orgullo vital de ser infiernos en marcha y estratégica de las aniquilaciones secretas (cruz, calavera y camposanto) el suave claror del alba recibe la juramentación del silencio después de haberse alejado todo el mostrenco y esplendoroso estruendo de tanto casco.
De la serie Trascendencias. Ricardo Morales.
Praderas del sol antiguo
Los caballos galopan en la pradera, alzan las cabezas como enormes olas y las quijadas rabiosas como gritos marcados en correas, se les repintan bajo la piel: el belfo inferior caído y las abiertas dentaduras amarillas clamando peladas hacia las bóvedas del cielo. Y al paso de los caballos que hacen temblar la tierra con […]