Déjame la fórmula de Pitágoras a mi lado
para que las yemas de mis dedos midan midan,
porque los catetos de mi cama, rectangulares,
anuncian la hipotenusa que aún se encuentra dormida
tal vez sueñan confundirse con las sábanas.
Perfume
Mientras duerme, percibo su aroma.
Una serie
de mariposas despierta en mis entrañas,
opulentas de deseos y libertad
alzan el vuelo
en disfrutar
la oculta miel de ese cuerpo desnudo.
Pues han descubierto el invierno.
Ahora vuelan en mi vientre,
tu aliento y piel es su motivo.
Suspiro, te miro
.
petrificado.
Turno
Con un lápiz
dibujo el rostro de la noche.
El tiempo se para
y se oyen suaves
suspiros de luciérnagas,
hadas que nocturnamente sueñan.
Con un lápiz
dibujo el cuerpo de la madrugada
el tiempo separa
y se escucha
el cacaraqueo del gallo
buscando sus pasos,
buscando la nada.
Encuentro
El sol acaricia mi rostro
y su canción vuela en el aire
mientras los árboles se mecen, bailan,
yo los observo, sonrío.
Enjaulados, chocoyitos hambrientos
¡gritan a un nuevo día!
Un señor pasa, me mira de reojo
yo bostezo
luego
cambia la música,
los árboles dejan de moverse
ya no bailan
restriego mis ojos
y oigo esa melodía con olor a flores difuntas.
(Managua, 1982). Coordinadora de los grupos de literatura juvenil en la UENIC-Managua. Pertenece al grupo literario Horizonte de Palabras.