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CORRESPONSAL/BOACO
Ante los graves problemas sociales que imperan en la comunidad del empalme de Boaco, jurisdicción del municipio de Teustepe, considerado por las autoridades policiales como un sector de alto riesgo, actualmente se realiza un trabajo preventivo en conjunto con la iglesia católica.
El comisionado Juan Bautista Ruiz, jefe departamental de la Policía Nacional, asegura que en conjunto con el párroco de la Iglesia San Martín de Porres, Jonnhy Vicente Sevilla, vice coordinador de la Comisión de la Niñez, se ha venido haciendo un esfuerzo por atender los problemas que existen en la comunidad, desde prostitución infantil, drogadicción, maltrato, violencia intrafamiliar, abusos deshonestos y expendios de licor.
Una publicación de LA PRENSA, donde se abordan las condiciones de riesgo de los niños trabajadores del empalme, ha despertado la preocupación de la Policía, quien realiza un trabajo permanente de búsqueda de información y seguimiento a los expendios de droga.
“Hemos tratado de establecer coordinaciones con algunas instituciones para abordar la situación de manera conjunta, partiendo de la conformación del comité de prevención social del delito y la realización de reuniones mensuales con algunas organizaciones y personas que trabajan en función de los niños y adolescentes”, señaló el comisionado Ruiz.
En recientes declaraciones, el sacerdote planteó que una gran dificultad que sobresale en la comunidad es la explotación y abuso de los niños desde los padres de familia. “Los mandan a vender, mientras, el padre o madre se quedan acostados en la hamaca, en otros casos tomando licor y la madre se atiene a lo que el hijo recoge en la calle, la violencia comienza por la familia”, increpa.
“En el empalme encontramos niños recogiendo basura, niños vendedores, niñas manoseadas por los choferes de buses y camiones, hasta cierto punto los padres de familias son cómplices en este aspecto”, asevera el sacerdote.
Ruiz afirma que en algunos casos el delito no se denuncia porque los padres de familia también están vinculados a la misma actividad y se vuelven cómplices de la situación que viven sus propios hijos.