Tres perros calientes para la épica travesía de los pingüinos
Si alguna vez te has quedado más de una hora viendo el canal National Geographic, puede ser que te guste este documental. De lo contrario, lo más sensato es ir a ver los pases de Antonio Banderas, aunque sea una de esas historias más repetidas que disco rayado y tal vez con mucho, mucho menos contenido.
Pero no se hagan tantas ilusiones ni se me pongan a saltar de un lado a otro. El personaje principal no es El Pingüino, el malo, malísimo, de las series de Batman. Tampoco encontrarán efectos especiales, aunque sí una o dos escenas que dan miedo. Y no piensen que en esta historia los personajes tuvieron una ardua preparación y mucho entrenamiento para pasar largas horas a la intemperie con temperaturas de 40 grados bajo cero.
Ésta es una narración sin nada de ocultamientos ni estrategias para lograr engañar al público. Es un documental que muestra muchas cosas, por ejemplo, podríamos centrarnos en lo duro que es dar vida a un ser indefenso y que se debe cuidar con todo el esmero como si se fuera a quebrar.
Otro sería de la responsabilidad que adquieren los pingüinos con su pareja para esperarla los tres meses que tarda en ir en busca de alimento y no hacer como los humanos que nos vamos de parranda y nos acordamos de casa cuando hay que cambiarse de ropa.
También podríamos decir que el tema central sería el precioso paisaje del desierto antártico en el que no hay ni un solo árbol, ni un solo fruto, ni una sola semilla. Es una nada blanca, inmensa, interminable, en la que quien se pierde, se vuelve transparente hasta convertirse en parte del vacío blanco.
O bueno, podríamos por último decir que estos pingüinos saben más de lo que aparentan, porque se comportan de forma muy, muy sospechosa al reunirse en un lugar tan alejado seguramente para tener sesiones con extraterrestres o puede que sean una secta que ayudada con alucinógenos, es capaz de ver destellos mágicos en el cielo, de donde les anuncian la fecha del fin del mundo y la llegada de los Jinetes del Apocalipsis.
De cualquier forma, es una opción interesante y más porque rompe con las tradicionales bombas, estruendos, golpes y persecuciones a mil por hora de las ya acostumbradas producciones de Hollywood.