Nueva York/ Ap
Los Yanquis de Nueva York dieron ayer la primera palada a un nuevo estadio que costará 1,000 millones de dólares y que estará adyacente al mítico recinto que ocupan actualmente en el barrio del Bronx.
Frente a una gigantesca maqueta del nuevo Yankee Stadium, el propietario del club, George Steinbrenner; el gobernador del Estado de Nueva York, George Pataki; y el alcalde de la ciudad, Michael Bloomberg, se pusieron cascos con el logo del equipo y hundieron sus palas sobre la tierra.
Yogi Berra, una de las leyendas vivientes de los Yanquis, el actor Billy Crystal, súper fanático del club, y docenas de políticos y dirigentes observaron la ceremonia desde una pequeña tribuna.
Durante 90 minutos de discursos, sólo Steinbrenner, quien se quejó del calor, fue breve.
“Disfruten el nuevo estadio. Ojalá sea uno maravilloso”, declaró Steinbrenner.
El acto se realizó un día después que un magistrado de la Corte Suprema del Estado rechazó el pedido de grupos opositores al proyecto para impedir el inicio de las obras. El juez falló que no hay impedimento legal por la tala de árboles en un proyecto que beneficia a la ciudad.
Al aire libre, el estadio tendrá capacidad para 53,000 espectadores. Reemplazará a una de las instalaciones deportivas más conocidas del mundo, sede de los Yanquis desde 1923, cuando fue bautizado con un jonrón de Babe Ruth en el partido inaugural de la temporada.
El actual estadio, si bien fue remozado en los 70, es el tercero más antiguo en las Mayores, detrás del Fenway Park de Boston (1912) y el Wrigley Field de Chicago (1914).
La ciudad contribuirá más de 200 millones de dólares al proyecto. Los Yanquis se encargarán del resto mediante bonos. El parque tendrá menos asientos que el aforo actual de 57,478, pero contará con más palcos de lujo.