Corresponsal/ Los Ángeles
Hace más de 20 años, los nicaragüenses que llegaron a la ciudad de Los Ángeles, en California, se asentaron en la zona conocida como “la pequeña Centroamérica”.
Es un área de unas diez millas cuadradas, enclavada al oeste del down town o centro de la ciudad. Al recorrer la zona es fácil encontrarse con restaurantes como La 27, que lleva ese nombre por haber iniciado operaciones de manera «discreta» en la casa de habitación de sus dueños en la Calle 27.
Un par de kilómetros hacia el este se encuentra el restaurante Camacho's , que genera un volumen de ventas de 30 mil dólares al mes desde que lo adquirió el nicaragüense Marvin Rostrán.
A poca distancia está El Asador, atendido por su dueño de origen costeño. No es raro encontrar estos lugares llenos en fin de semana y tener que esperar hasta una hora para conseguir una mesa disponible. La clientela está repartida entre unos ocho restaurantes nicas que operan en el área metropolitana.
AGENCIAS DE VIAJES
Como el turismo es uno de los rubros más fuertes para Nicaragua, no es sorpresa que el 25.7 por ciento de los 166.7 millones de dólares que entraron al país fuesen generados por turistas llegados de Estados Unidos.
Este turismo es promovido en parte por agencias de viajes, propiedad de nicaragüenses en Los Ángeles, que se esmeran en enamorar al viajero para que visite Nicaragua en vez de ir a otros destinos de Centroamérica.
Jorge Obregón, dueño de Mtom Tours, la agencia de viajes nicaragüense más fuerte en el área genera ventas anuales de cuatro millones de dólares. Esta empresa abrió sus puertas hace 19 años, tiempo después de que Obregón llegara a Estados Unidos, donde se inició trabajando como ventiloterapeuta.
A Mtom Tours le hacen competencia otras cinco agencias que operan con capital nicaragüense, las que aseguran que sus clientes principales son nicas.
Según Obregón, el mayor obstáculo para promover el turismo hacia Nicaragua es la falta de iniciativa, pasión y visión del Gobierno nicaragüense, porque no ha provisto ningún incentivo en ese sentido.
“El turismo étnico preferimos impulsarlo en diciembre, mientras que el (turismo) de placer se promueve en temporada de verano”, afirma Obregón.