Sus caídas y un levante perfecto

La determinación que Denis Martínez demostró a través de las Ligas Menores, lo llevó a las Grandes Ligas y exactamente el 14 de septiembre de 1976 pasó a la historia como el primer nicaragüense en escalar la cima del beisbol. Luego que Martínez abrió el camino, otros siete nicas más lo han recorrido, aunque ninguno […]

La determinación que Denis Martínez demostró a través de las Ligas Menores, lo llevó a las Grandes Ligas y exactamente el 14 de septiembre de 1976 pasó a la historia como el primer nicaragüense en escalar la cima del beisbol.

Luego que Martínez abrió el camino, otros siete nicas más lo han recorrido, aunque ninguno de los otros ha conseguido acumular tantos logros o causar su nivel de impacto.

No obstante, Denis pasó por una etapa en la que por poco su carrera se acaba. Las comodidades y atenciones que el juego le proporcionaron, distrajeron su enfoque y se salió de la ruta.

“Precisamente ese cambio que se da con todos las atenciones y privilegios que el beisbol te permite y mi falta de madurez, me llevaron a cometer muchos errores. Vinieron las fiestas y el alcohol y por poco todo se termina”, explica Martínez.

El latino más ganador en la historia de las Grandes Ligas, con 245 éxitos, recuerda que todo era primera clase, desde el avión, hasta el vehículo que los transportaba al hotel, sin tener que pasar la molestia del aeropuerto.

“Cuando no estás acostumbrado a eso (a las comodidades) no sabés qué hacer ni cómo reaccionar. Esas cosas te hacen sentir que sos lo máximo, te sentís superior y luego vienen los errores”, señala Denis.

La carrera de Martínez se vino en picada, mientras sus distracciones subían. Sin embargo, en ese contexto, su esposa Luz Marina García jugó un papel decisivo como factor estabilizador para Denis y su trayectoria.

“A Luz Marina debo todo lo que he conseguido porque fue el pilar que me sostuvo cuando yo desfallecía por las bebidas o cualquier otro tipo de dificultades que enfrenté. Y claro, también a Dios, que creo que me había escogido con un propósito para mi vida”, señala el ex big leaguer.

Esto último Martínez terminó de comprenderlo la tarde del 28 de julio de 1991, cuando ante 45,560 fanáticos lanzó un Juego Perfecto 2-0 ante los Dodgers en Los Ángeles.

“A veces pienso que eso fue como un premio del Señor al cambio que hice en mi vida. Al esfuerzo de levantarme después de las dificultades que había pasado”, señala Denis.

Su carrera no volvió a ser igual después del Perfecto, no sólo por la notoriedad que alcanzó sino porque al colocar los reflectores hacia él, se descubrió una historia de lucha.

“Todos cometemos errores pero también tenemos virtudes y si nos enfocamos en lo bueno de cada uno, vamos a forjar un mundo mejor. Pero cada quien tiene que luchar por ser mejor en el rol que le toca”, señaló el mejor jugador pinolero de la historia.

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