- El Gran Lago de Nicaragua ha envejecido en los últimos diez años debido a la contaminación. El Gobierno deberá impulsar políticas para salvar esta fuente de agua potable
Salvar el lago Cocibolca es una carrera contra el tiempo. A pesar de que las municipalidades y el Gobierno Central han incluido ya en sus planes de desarrollo acciones concretas para frenar su contaminación, la realidad es que el principal estuario de Nicaragua, de ocho mil kilómetros cuadrados de superficie, está enfermo y ha envejecido aceleradamente en los últimos diez años.
En un estudio que Salvador Montenegro Guillén presentó el pasado 19 de junio a Ecoportal.net, el mayor portal de Internet dedicado al medio ambiente y la consulta, establece que el envejecimiento del Cocibolca “se observa en los cambios de su diversidad biológica” y, además, describe las principales fuentes de contaminación del Lago de Nicaragua.
Montenegro es Director del Centro para la Investigación en Recursos Acuáticos (CIRA) de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN), cuyos científicos han elaborado varios estudios sobre la biota béntica (grupos de comunidades constituidos por animales y plantas que viven en el fondo) del lago Cocibolca y en todos han concluido que éstos “han variado” debido a la contaminación.
“JOYA TURÍSTICA” ES ALTAMENTE CONTAMINANTE
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Según Montenegro, la contaminación del Cocibolca puede separarse en dos grandes grupos, el primero de los cuales contiene diversas fuentes. La primera fuente de este primer grupo la constituyen las aguas residuales, aguas negras crudas y agroindustriales de las municipalidades que rodean al lago.
Ejemplo de esto es la ciudad de Granada que no cuenta con sistema de alcantarillado ni pilas sépticas, ni de tratamiento de aguas residuales. Tanto los desechos líquidos y sólidos de esta ciudad, considerada como la “joya turística de Nicaragua”, son llevados por varios arroyos que la cruzan, hasta el Cocibolca.
En esa misma condición, aunque en menor intensidad, está Juigalpa, cabecera departamental de Chontales, la cual tampoco cuenta con sistema de alcantarillado. Si bien aquí muchos pobladores han construido sus propias pilas sépticas, según afirmó su vicealcalde Ronaldo López, la gran parte del desperdicio líquido y sólido de la ciudad cae en el río Mayales.
Este río cruza toda la ciudad como un enorme cauce que en su camino va recogiendo toda la inmundicia que sus corrientes llevan hasta el Cocibolca, donde desemboca en el lugar conocido como Punta Mayales.
También en Rivas, que aunque cuenta con sistema de alcantarillado, no toda la ciudad está conectada y, por ende, gran parte de la misma utiliza el río de Oro como conducto para verter todas sus aguas negras en el lago de Nicaragua.
La otra fuente, según Montenegro, es la ganadería extensiva, la cual continúa aportando sedimentos y fertilizantes de manera masiva al Cocibolca, “desde los extensos pastizales en Boaco, Chontales y Rivas, lo que aumenta la eutrofización de sus aguas, condición de envejecimiento prematuro sumamente destructiva”.
La última fuente del primer grupo que señala Montenegro en su estudio es el uso de agroquímicos en los cultivos principalmente de arroz y sorgo, en Nicaragua; y de muchos cultivos de exportación del lado costarricense. “Estos llegan atravesando el refugio de vida silvestre Los Guatusos, envenenan el agua y los sedimentos”, describe.
TONELADAS DE HECES
Siempre en su estudio, Montenegro sólo describe una fuente de contaminación para el segundo grupo y la cual está legalizada, pues se encuentra en una actividad agroindustrial autorizada por el Gobierno: la crianza de tilapias en jaulas flotantes, negocio de la empresa Nicanor.
“Esta empresa ha deslumbrado al Gobierno con la posibilidad de exportación de tres mil toneladas o tres millones de kilogramos de tilapia en filetes. Esto figura entre las expectativas del Plan Nacional de Desarrollo. Sabemos que en 2004 y 2005, Estados Unidos compró a Nicaragua 67,528 kilogramos y 68,477 kilogramos de filetes frescos del pescado exótico, respectivamente. El precio promedio fue de US$5.78 por kilogramo, así que la exportación de estas tres mil toneladas significaría más de 17 millones de dólares para la empresa noruega y sus socios nacionales. Envidiable y muy deseable si los costos de operación de la empresa no fueran trasladados por diseño del proceso agroindustrial que usa jaulas flotantes, a la sociedad y el ambiente nicaragüense, específicamente en detrimento de la salud del Gran Lago Cocibolca”, dice textualmente el estudio.
Nicanor en reiteradas ocasiones ha negado estos señalamientos y señala que existen controles de parte de los Ministerios del Ambiente y los Recursos Naturales y de Fomento, Industria y Comercio.
Y agrega: “La industria de piscicultura debe desarrollarse responsablemente en estanques correctamente acondicionados, no en aguas naturales, ya que de acuerdo con la información contenida en la página 7 de la Resolución 01-2002 del 16/1/2002, documento oficial del Marena, dirigido a la Procuraduría del Ambiente, por cada kilogramo de tilapia producida, se genera 2.77 gramos de heces al día; es decir que tres millones de kilogramos de peces vivos producen 8,100 kilogramos por día o 17,820 libras de heces diarias. El ciclo de crecimiento, 270 días, transforma esta cantidad en 2,187,000 kilogramos, un poco más de 2,100 toneladas métricas ó 4,811,400 libras de heces que deben descomponerse en el Cocibolca para ahorrarle los costos del tratamiento de esos desechos al industrial”.
Evidentemente que todo este conjunto de fuentes de contaminación están matando aceleradamente al lago Cocibolca, el cual está considerado como la fuente de agua potable más grande de Centroamérica y del cual dependerá el futuro de muchas poblaciones. Sólo para ejemplificar, Juigalpa tiene cifradas sus esperanzas de agua potable en un proyecto millonario, el cual bombeará agua del Cocibolca hasta la cordillera de Amerrisque y, de allí, bajará por gravedad para abastecer de agua a los juigalpinos.