Hai-kai, infinitud y feminidad
cuyos labios semejan la suavidad de la rosa.
Empero los caminos hoy transitados
no han alcanzado el centellear del alba.
Yaraví, mediante el cual celebramos
la fertilidad de nuestra madre tierra.
Kefir he de destilar a través de la tinta,
así como, la sangre vertido por el cuerpo
que acusa la tortura.
Yesca, me incitas a extraer
de entre el hirsuta que puebla la almendra,
los sabores engendradores de vida,
para así, hurgar el misterio.
Nosotros, abrazo supremo del cosmos.
Ovación subliminal,
rubicundez; nervio y alma del todo.
Cantigas enunciando la inmutabilidad de Dios.
Esplendor de la aurora, génesis del día,
sabir entre tus labios y mis manos
Ik finalizaré el ritual hasta que nos pille el día pleno.