El cambio es tanto un proceso de desaprender como de aprender. Y mucho de lo que debe ser desaprendido no dé acceso consciente para los individuos afectados, sino que está enterrado en las rutinas automáticas y las suposiciones colectivas. De ahí que deba salir a la superficie y puesto en dirección durante todo el ciclo de cambio. Los que quieran mantener el estatus quo actuando, según creen, para el bien de la empresa, podrían de hecho estar malgastando el combustible de su supervivencia, dice Anne Deering.
Aprendimos que grupos de personas adaptarán las situaciones en función de su propio sistema de valores, aun si los mismos se vuelven completamente disfuncionales para sus objetivos declarados.
Cuando lo aplicamos a su propia situación de diseminar los objetivos del cambio a una organización, debemos tener cuidado de garantizar que los sistemas de valores de nuestros empleados se alineen con nuestros objetivos. En caso contrario encontrarán formas de adaptar la realidad a esos sistemas de valores, sin importar la disfuncionalidad resultante.
Si “mirar hacia fuera” ( visionando el futuro ) es la dimensión inicial de la gestión del cambio, ¿cuáles son los elementos clave de la segunda dimensión, “mirar hacia adentro?” Hemos podido identificar tres etapas principales en la evolución de esta dimensión.
Quiebre. “¿Bajo qué reglas y presunciones operamos?” La esencia del quiebre es hacer lo invisible visible, lo no visto, visto. Conseguir un cambio real y duradero en una organización empieza haciendo aflorar lo no dicho y las reglas inconscientes, las presunciones y los valores por los cuales opera, resquebrajando las antiguas formas de ser.
Transforme. “¿Cómo cambiamos esas reglas que son contraproducentes para alcanzar nuestros nuevos objetivos?” A pesar de que es vital levantar la conciencia de la organización de su sistema de reglas inconsciente, esto sólo no es suficiente para transformar su mentalidad. Por eso también necesitamos explorar reglas y conductas nuevas y más apropiadas, despojándonos de las inapropiadas y construir nuevas perspectivas y presunciones.
Regenere. “¿Qué estructuras y nuevas reglas son consistentes con alcanzar una habilidad duradera para regenerar, aprender y adaptarnos?” Habiendo dado un paso hacia esa nueva realidad, el éxito de la iniciativa de cambio descansa en su sustentabilidad, su habilidad de revisar constantemente, de cuestionar, de reconsiderar, de encuadrar nuevamente su mentalidad, antes de que los patrones erróneos se implanten demasiado profundamente.