- Con 25 años de trabajo en la cooperación con los países del Sur y Centroamérica, Sally O’Neil reitera que en Nicaragua hay avances en temas relacionados con la participación ciudadana en proyectos vinculados con la ayuda internacional, sin embargo insiste en que falta mucho por hacer para poder reducir la pobreza
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Migración, remesas y más
La primera vez que Sally O’Neil puso sus pies en Nicaragua era una jovencita de 25 años. En ese entonces una de sus metas era interactuar con los pobladores, con la idea de ahondar en la vida que llevaban.
Hoy O’Neil no es la muchachita de la década de los setenta. Tiene 50 años y ya es toda una experta en asuntos de cooperación.
Aunque sigue “palpando” y apoyando a la población nicaragüense desde el asiento de Trocaire, la Agencia Católica Irlandesa para el Desarrollo que desde 1978 apoya al país en proyectos autosostenibles.
“Estoy contenta con lo que estamos haciendo desde Trocaire, la posibilidad de dar algo de nosotros a este país y al resto de naciones del mundo es gratificante, especialmente porque las contrapartes locales, es decir la sociedad civil, responde”, explica O’Neil con un acento campesino al hablar español.
En los últimos 28 años ¿cuál ha sido la incidencia de Trocaire en el país?
Bueno, nosotros en diferentes momentos hemos apoyado diversas iniciativas. Primero nos enfocamos, en un período de la guerra, en programas humanitarios atendiendo a los desplazados del interior del país, y de los países vecinos como Costa Rica y Honduras. Luego en la década de los ochenta estuvimos metidos en programas de desarrollo , y en los años noventa ya empezamos a hacer un énfasis en la problemática de la pobreza rural.
A partir del año 2000, en el que aparentemente la democracia está fortalecida, ¿qué cambia?
Mira, a partir de ese año ha aumentado nuestro volumen de cooperación, también se empezó a tratar de resolver algunos conflictos de las décadas anteriores. Hoy día seguimos enfocados en la resolución de los conflictos que está generando el acceso a la tierra. Con los cambios de tres regímenes, hemos visto la necesidad de trabajar en la zona de Cinco Pinos que colinda con Honduras, en Las Segovias (Estelí, Madriz y Nueva Segovia), y en Matagalpa… para facilitar el uso al suelo. En esa tarea estamos trabajando con organizaciones campesinas y organismos no gubernamentales nicaragüenses. En ese sentido estamos buscando mecanismos de mediación para evitar la violencia.
¿Por qué tanto enfoque en el Norte, si en Occidente el problema de propiedad hasta en muertes ha derivado en los últimos dos años?
Nos enfocamos en el Norte porque sentimos que hay una gran concentración de pobreza en esa región. Pero tenemos programas también en el Sur del país.
¿Cuántos casos han resuelto, es decir qué tan efectivos han sido?
Bueno en totalidad, tomando en cuenta a la región centroamericana, cuantificamos a la fecha cuatro mil resoluciones de conflictos y titulaciones, y más o menos de eso el 30 por ciento son de Nicaragua.
¿Eso qué significa, acaso indica que el país concentra el mayor número de conflictos?
En realidad la nación guatemalteca sigue revelando el nivel más grande en conflictos de propiedad. Lo que hemos logrado en Nicaragua es usar tecnología barata y nueva para resolver los problemas de propiedad. Por ejemplo con 300 dólares usted puede comprar un aparato, con el que puede conectarse al satélite, para hacer la medición de los terrenos. Y en el caso de las comunidades del Norte, usando esto tienen una idea de la dimensión de las fincas que les corresponde, porque parte del problema es que a las tierras han retornado personas que han dicho que son los viejos dueños o están otros que están invadiendo parte de los terrenos de los campesinos, entonces con la medición se sabe con exactitud qué corresponde a cada quien y se pueden hacer los trámites con Catastro e inscribir las tierras, pues el otro problema es que a veces los títulos están inscritos en unos libros que por las condiciones en las que se encuentran (viejos y mojados por la lluvia) están desapareciendo.
¿Los alcaldes qué tanto ayudan?
Con los alcaldes hemos buscado alianzas para que vean que la resolución de problemas de propiedad también le ayuda al municipio y no sólo a las cooperativas o comunidades como tal. En otras palabras al final de cuentas hay un interés compartido.
Retomando el punto de cooperación, ésta ¿en cuánto específicamente ha aumentado?
En los últimos tres años nuestro programa ha duplicado su ayuda en volúmenes. Los fondos de Trocaire vienen de donaciones privadas, de la población irlandesa, por año implican 2.3 millones de dólares. Aunque hemos logrado establecer un sistema de cofinanciamiento con la Unión Europea (UE) y con Irlanda, de modo tal que por cada dólar que aportamos la UE nos da dos más, eso significa que podemos triplicar la cooperación. Actualmente Trocaire en Nicaragua tiene 44 proyectos. En el territorio nosotros trabajamos con organizaciones locales porque parte de nuestro objetivo es fortalecer las capacidades nacionales, nosotros damos financiamiento y apoyo técnico, incluso los organismos nicas han tenido intercambio de experiencias con organismos salvadoreños, guatemaltecos y hondureños… y viceversa.
Un ejemplo.
Uno de los modelos interesantes es el de la cooperativa Ofelia Vásquez, en Ocotal. Allí hay 600 mujeres haciendo microrriego, ésta es la única experiencia que hay de esa naturaleza en la región, por eso han venido delegaciones de Honduras y de Guatemala a conocer el proyecto. Hasta el Ministro de Agricultura de Honduras quiere venir a conocerlo, pues las mujeres con costos súper bajos, de 10 a 12 dólares por un sistema, han demostrado que pueden tener una producción diversificada , mejores niveles de nutrición en la zona, más empleos e ingresos.
¿Cuál es la situación del resto de programas?
Es difícil en tres años tener un impacto duradero en los proyectos, pero vamos en buen camino. Trocaire acaba de cerrar el Programa Desarrollo Sostenible a través de la Sociedad Civil en Centroamérica, cofinanciado por Trocaire y la Unión Europea, pero eso no significa que no vamos a continuar. En la actualidad estamos negociando con los organismos locales proyectos de tres años más, la idea es incluir a nuevos grupos y llegar a más comunidades ya que la intención es seguir trabajando en el país por cinco años más.
La cooperación, entonces, va para rato en Nicaragua
La cooperación, en general, seguirá en los próximos diez años en Nicaragua. Observamos que hay más pobreza en Occidente y Norte del país, aunque el censo nacional deje entrever que no es así. En este momento vemos que Nicaragua, en la región, ocupa el nivel número uno en pobres, es decir es la nación más pobre en ingresos.
La representante de Trocaire en América Latina, Sally O’Neil, explica que a la fecha están enfocados en los migrantes.
“Ahorita estamos apoyando a los migrantes nicaragüenses que están en Costa Rica. Allí tenemos un proyecto grandísimo en La Carpio, San José, donde hay un gran abuso de los trabajadores nicas”, comenta.
¿Qué tipo de proyectos tienen en la zona?
Tenemos un programa de derechos humanos para que la gente conozca sus derechos, los haga valer, y tenga acceso a los servicios básicos. A la vez tenemos un programa con las trabajadoras domésticas para generar microempresas y empleos para ellas, ese es un tema nuevo para nosotros.
¿Cuáles son las perspectivas a largo plazo con el programa descrito?
Lo queremos conectar con una organización salvadoreña de mujeres, ellas tienen mucha experiencia con el uso productivo de las remesas. La idea es que las familias que las reciben en Nicaragua puedan invertirlas en pequeños negocios que generen empleos y evite más la migración.
A propósito de remesas ¿qué opina sobre la promesa electoral del candidato presidencial sandinista Daniel Ortega, quien asegura que va a subsidiar la intermediación de las remesas en el país?
Nosotros pensamos que las remesas son una aportación de la gente pobre que ha salido, que es su dinero, entonces nos parece que el Estado sólo debe meterse en el sentido de darles la facilidad de que lleguen lo más pronto posible a costos de transacción que no sean tan caros, porque hay un gran abuso a veces de las casas de envío y remisión de remesas. De hecho hay que vigilar esto, entonces lo mejor es regular el servicio ya que las remesas, a como van, seguirán creciendo especialmente con tratados de libre comercio de por medio.
Aprovechando la mención, ¿cuál es la posición en relación al acuerdo de asociación que Centroamérica está negociando con la Unión Europea (UE)?
Primero déjeme decirle que en relación al tratado de libre comercio que Centroamérica y República Dominicana firmaron con Estados Unidos (DR-Cafta), tendremos una especie de observatorio para ir viendo en lugares concretos cómo el tratado impactará en los productores de granos básicos y en la tierra en los próximos cinco años, la meta es tener dato y dar seguimiento para hablar con autoridad y no estar en oposición sólo por estar en oposición.
Con el acuerdo previsto con la UE ¿la preocupación qué nivel alcanza?
Nosotros tenemos dos intereses en este tema: uno es asegurar que la UE se compromete a continuar con una política de cooperación al desarrollo con Nicaragua, de forma tal que continúe financiando intervenciones para reducir la pobreza. Dos: garantizar en el acuerdo comercial cláusulas sociales. En general los europeos han tenido más interés en este aspecto que los estadounidenses, y nosotros como ciudadanos europeos, por supuesto, vamos a asegurar que el puente de cooperación no sólo sea para grandes productores, sino también para los pequeños.