Rafael Ramírez es el quinto CEO de PDVSA desde que Chávez asumió el poder en 1999. ()

El petrolero de Chávez

En Venezuela, las grandes petroleras del mundo pierden partidas con el Estado. El CEO de PDVSA está detrás. Rafael Ramírez se acerca mucho al estereotipo de los empresarios petroleros de Houston. Con casi dos metros de estatura, 43 años y pelo blanco, es el CEO de la quinta exportadora de petróleo más grande del mundo, […]

  • En Venezuela, las grandes petroleras del mundo pierden partidas con el Estado. El CEO de PDVSA está detrás.

Rafael Ramírez se acerca mucho al estereotipo de los empresarios petroleros de Houston. Con casi dos metros de estatura, 43 años y pelo blanco, es el CEO de la quinta exportadora de petróleo más grande del mundo, Petróleos de Venezuela S.A, PDVSA (Nº 2 en el ranking de AméricaEconomía) la cual es controlada por su jefe: el presidente venezolano Hugo Chávez. Aunque luce como un empresario adinerado de Texas, el hecho es que Ramírez es uno de los hombres con mayores posibilidades de causar pánico en los corazones de los ejecutivos petroleros de todo el orbe.

Nombrado presidente de PDVSA a fines de 2004, ha sido ministro de Energía y Petróleo del gobierno de Chávez desde 2002. Y es una figura central en los planes para quitarles el control a los grandes operadores que tienen presencia en su país y colocar a PDVSA al frente de los campos petroleros venezolanos. El CEO de PDVSA ha implementado varias modificaciones -respaldadas por Chávez- a las leyes de Venezuela, las cuales minimizan la participación de holdings, así como el porcentaje de ganancias que se proporcionan a las empresas privadas que operan en el sector del país. Con el petróleo alcanzando precios altos históricos, las operaciones privadas más grandes con presencia en Venezuela quizá no estén del lado de Chávez o Ramírez, pero en su mayoría ha aceptado los nuevos términos.

Situación que ha colocado a Ramírez, un ex tecnócrata de la industria del gas natural, al frente de un cambio: los gobiernos y las compañías petroleras estatales -que controlan nueve de cada 10 barriles de las reservas mundiales- están ganando la primera partida a las organizaciones privadas más grandes de Estados Unidos y Europa, como ExxonMobil, Chevron Texaco, BP y Shell, las cuales tendrán que esforzarse aún más para conseguir acceso a nuevas reservas.

defensor del precio

Más que cualquier otro personaje, el CEO de PDVSA ha contribuido a clausurar las políticas venezolanas de apertura establecidas en los 90 y que ofrecían atractivas condiciones a las organizaciones privadas, con el fin de que ayudaran a Venezuela a incrementar la extracción de crudo.

«La ley venezolana ahora reserva para PDVSA una participación mayoritaria en campos petroleros marginales, y además eleva las regalías a 30 por ciento y el impuesto a 50 por ciento», dijo Ramírez en junio en una reunión en el marco de la OPEP, el grupo de países exportadores de petróleo que Venezuela ayudó a fundar en 1960. «Los términos se volvieron más justos».

Con 80 por ciento de lo recaudado en los campos marginales dirigiéndose al gobierno de Chávez, el Estado cuenta con más fondos disponibles para el gasto social (combate a la pobreza), y al menos en teoría, con recursos suficientes para que PDVSA reinvierta en el desarrollo de petróleo y gas y diversificar la economía venezolana. PDVSA todavía representa un tercio del Producto Interno Bruto del país, 50 por ciento de la renta del gobierno y 80 por ciento de las ganancias por exportación de Venezuela.

Ramírez aseguró que PDVSA planea tomar una participación mayoritaria en los proyectos del sur del cinturón de Orinoco, con iniciativas de crudo pesado en las que la petrolera estatal hoy posee una inversión minoritaria. Dichos proyectos, que producen más de 600.000 barriles al día, consisten en una sociedad entre PDVSA, ConocoPhillips, Chevron, Statoil, BP y ExxonMobil. Entidades extranjeras que, recientemente, fueron obligadas por Chávez a duplicar su pago de regalías al 33 por ciento. El cinturón de Orinoco es clave en el futuro del desarrollo petrolero de Venezuela, ya que se estima que podría contener unos 235.000 millones de barriles de betún, o crudo extrapesado.

PDVSA considera que su producción diaria de crudo se elevará a 5 millones de barriles en 2009, afirmó Ramírez en junio. La empresa afirma que Venezuela produce alrededor de 3,2 millones de barriles, cifra cercana a su cuota de la OPEP. No obstante, la International Energy Agency y el medio especializado Platts estiman la producción venezolana en unos 2,6 millones de barriles diarios, unos 600.000 menos de los informados oficialmente. Estos números son políticamente sensibles, ya que PDVSA se resiste a reconocer que aún no se ha recuperado plenamente de la huelga de 2002 (que provocó que Chávez despidiera a 18.000 empleados de la compañía).

Durante la última reunión del organismo, efectuada en Caracas a principios de junio, el respaldo de Ramírez al recorte de las cuotas de producción de la OPEP, recibió el rechazo de los otros 10 miembros de la organización. Situación que confirma que la posición de Venezuela, como «defensor del precio», ha erosionado su poder de negociación entre los miembros de la OPEP.

ministro y gerente

Los analistas afirman que Chávez deseaba la disminución de las cuotas, ya que Venezuela, de cualquier forma, no cuenta con la capacidad de producción para satisfacerlas, una situación muy distinta a cuando Chávez llegó al poder. De hecho, PDVSA era reconocida por subestimar públicamente su producción petrolera y bombear muy por sobre su cuota.

Cercano políticamente a Chávez, Ramírez parece ser el hombre de mayor confianza entre los cinco funcionarios petroleros que el presidente ha nombrado a cargo de PVSA desde que obtuvo el poder en 1999. Es, además, ministro nacional de Petróleo y Energía, condición excepcional ya que la presidencia de PDVSA y el ministerio solían ser cargos separados. Chávez modificó esto en 2004, en una maniobra para reducir la autonomía de la petrolera.

Ramírez conduce una política petrolera en una época particular: cuando el poderío energético de Venezuela se extiende en forma importante, proporcionando crudo y embarques de combustible a los estados aliados como Cuba y Bolivia, así como a pueblos y ciudades centroamericanas conducidos por alcaldes de izquierda que simpatizan con Chávez y su «socialismo del siglo XXI».

De momento, aún no está claro si Ramírez está haciendo lo necesario para llevar a cabo el plan de PDVSA de elevar la producción petrolera venezolana a cinco millones de barriles diarios para 2009. En 2005, la petrolera de Venezuela alcanzó ventas por 83,000 millones de dólares; y la contribución directa de PDVSA a iniciativas sociales -como alfabetización de adultos y programas de entrenamiento rural y agrícola- fue de 4,800 millones de dólares, según afirmó Ramírez el año pasado. El presupuesto de la empresa para petróleo y gas alcanzó el monto de 5,000 millones de dólares en 2005; aunque Ramírez aseguró que PDVSA sólo gasta 70 por ciento del monto.

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