Entre dos mundos

Manuel es un chico decidido que convirtió la pintura en su vicio El choque entre el bien y el mal, la luz y la oscuridad, el blanco y el negro. De estas oposiciones están llenas las obras de Manuel Wong, un chico de 18 años que se ha abierto paso en el mundo del arte […]

  • Manuel es un chico decidido que convirtió la pintura en su vicio


El choque entre el bien y el mal, la luz y la oscuridad, el blanco y el negro. De estas oposiciones están llenas las obras de Manuel Wong, un chico de 18 años que se ha abierto paso en el mundo del arte con unas cien pinturas.

A los 15 años empezó a dar sus primeras pinceladas y actualmente está en primer año de la carrera de Artes Plásticas en el Centro Cultural Managua.

Manuel es un muchacho agradable, de pelo crespo y ojos verdes. Lo conocimos la semana pasada cuando presentó sus obras como parte del ciclo movistar “ExpresArte”. El departamento de relaciones públicas de esta empresa explicó que ellos siempre brindan un espacio gratuito y abierto a todos los nicaragüenses, especialmente a los artistas jóvenes. “A Manuel lo conocimos por un trabajo artístico que hacía con la banda de rock División Urbana, vimos que tenía unos cuadros increíbles y entonces decidimos ofrecerle las condiciones; obviamente aceptó encantado”.

Su presentación se llamó Dos Mundos, ya que en sus pinturas refleja el mundo de hoy y lo precolombino.

Un cuadro donde aparecen dos niños representando el bien y el mal fue el más comentado de todos durante la presentación.

“Tomé el color claro para demostrar el bien pero esto no quiere decir que sea así. Ese rostro está un poquito triste y el niño está calvo, eso significa escasez; mientras que el niño negro representa el mal, pero está alegre y tiene mucho pelo en señal de abundancia. Lo que quiero expresar es que a veces las cosas buenas te traen tristezas y las cosas malas, alegría”, exponía Manuel entusiasmado y un poco nervioso ante las personas que lo escuchaban con muchísima atención.

Dejamos la entrevista para que conozcás más de este joven talento y si querés conocer su trabajo sólo da una vuelta por Movistar.

Manuel, ¿cómo te iniciaste en este mundo?

Desde mi infancia empecé a dibujar, lo miré como algo interesante hasta que lo convertí en un vicio. Cuando cumplí 15 años me dije: “esto es lo que quiero hacer”.

¿Qué representa para vos pintar?

¡Es lo máximo! A veces tengo ganas de gritarle al mundo lo que siento y la mejor manera de expresarlo es a través de mis pinturas.

¿En algún momento de tu vida pensaste que podías dejar de pintar?

Hubo una etapa de mi vida en la que sufrí bastante; tuve problemas económicos y no tenía dinero para comprar los materiales. Aunque eso me desanimó, encontré fuerzas para salir adelante. Gracias a mi talento hice unos trabajos en grafito que me pagaron bien y con ese dinero compré lo esencial para seguir pintando.

Tu primera pintura fue una de Rubén Darío, ¿por qué?

Cuando tenía el material era tanta mi emoción que no hallaba qué pintar. El retrato y la poesía me encantan, por eso decidí pintarlo.

¿Qué más te gusta hacer?

Toco flauta, canto, me gusta la danza y escribir. Muchas cosas de las que hago son para sacar lo que siento.

¿Cómo te describirías en cinco palabras?

Creo que soy la persona menos indicada para decir eso pero puedo decir que soy alegre, perseverante, humilde, tranquilo y, algunas veces, enojado.

¿Qué le dirías a los jóvenes que desean pintar y por alguna razón no pueden hacerlo?

Sigan adelante, no se desanimen y luchen porque eso es lo que te lleva a la victoria.

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