Hay que ser más claros

[email protected] En las últimas semanas me llama la atención la división que enfrenta el boxeo profesional nicaragüense, algo que primero comencé a sentir con los entrenadores, luego con peleadores con las rivalidades naturales que surgen a nivel nacional y ahora está en lo fino con las pocas promotoras que mueven este deporte. Ciertamente, la rivalidad […]

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En las últimas semanas me llama la atención la división que enfrenta el boxeo profesional nicaragüense, algo que primero comencé a sentir con los entrenadores, luego con peleadores con las rivalidades naturales que surgen a nivel nacional y ahora está en lo fino con las pocas promotoras que mueven este deporte.

Ciertamente, la rivalidad no se puede obviar entre las empresas que montan boxeo. Pero llegar al extremo de especulaciones, dimes y diretes, señalar que están en la quiebra, que no tienen patrocinio, en fin un sinnúmero de temas pocos abordables en un medio de comunicación responsable, está en el extremo de la tolerancia.

Aquí debería tomar parte la Comisión Nicaragüense de Boxeo Profesional que dirige Renzo Bagnariol.

Como ente regulador de la práctica de este deporte, la Comisión debe luchar contra esa división de los promotores. Este país es muy pequeño para que existan diferencias tan fuertes.

Se debe trabajar más ordenadamente, abrir las puertas a todos y escucharlos. Pienso que uno de los problemas que afectan a la actividad pugilística es la forma en que se desarrollan las reuniones semanales de la Comisión.

Se hacen a puertas cerradas. Llaman a cada promotor o peleador por separado, se abordan los temas con cada uno en particular, y eso a la postre está causando una desinformación de cómo se mueve el boxeo nacional.

Aquí la Comisión debe volver a la vieja modalidad de volver a las reuniones públicas, donde todos expongan sus planes de trabajo, sus veladas, firmas o contrataciones en el extranjero, para resolver en el mismo instante problemas que puedan surgir.

No hay mejor estilo que trabajar a puertas abiertas. Por varios años, la Comisión trabajó de esa manera y se lograron buenos resultados. Ahora todo es a puertas cerradas, casi en la clandestinidad y eso imposibilita un mejor flujo de información.

En el Distrito Federal de México, donde existe una de las más grandes y activas comisiones de boxeo, las reuniones son públicas para la gente vinculada al pugilismo y los medios de comunicación.

Sólo en la capital mexicana se mueven muchos más boxeadores, entrenadores y promotores que en Nicaragua. Y trabajan bien, informan sus actividades y los problemas se resuelven ante un plenario.

Aquí se debe hacer lo mismos, para evitar situaciones engorrosas como el supuesto permiso que recibió Leonardo González para pelear con René González en la velada de la empresa “Pinolero Boxing”, de Marcelo Sánchez.

Leonardo nunca tuvo el permiso de su manejadora Ana Francis Donaire, de “Boxing Star”, pero la pelea se hizo y el jinotegano duró pocos segundos en el ring.

Es bueno que los temas se discutan con anticipación, se expongan las cartas sobre la mesa y se resuelvan, para evitar estos pobres “shows” que afectan los eventos.

Vivimos en un país pequeño, la gente del boxeo se conoce a la perfección y por eso hay que pensar en trabajar abiertamente para que el boxeo pueda producir a nuevas figuras que releven a boxeadores como Ricardo Mayorga, Rosendo Álvarez, Adonis Rivas, en el ocaso de sus carreras.

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