(FOTOS LA PRENSA/C. MALESPÍN)

LA FURIA DE King Kong

La espera para ver a KING KONG sobre el escenario terminó anoche, cuando un SIMIO HIDRÁULICO de 12 metros cargó entre sus manos a una HERMOSA RUBIA que trataba de calmar su IRA [doap_box title=»OTROS ATRACTIVOS» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Además de King Kong, el circo presentó a Blanca Nieves y los Siete Enanos. También a Mickey […]

  • La espera para ver a KING KONG sobre el escenario terminó anoche, cuando un SIMIO HIDRÁULICO de 12 metros cargó entre sus manos a una HERMOSA RUBIA que trataba de calmar su IRA
[doap_box title=»OTROS ATRACTIVOS» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

Además de King Kong, el circo presentó a Blanca Nieves y los Siete Enanos.

También a Mickey Mouse, Minie, Shrek, Burro, Winie the Pooh, entre otros.

No podían faltar los alegres payasos, perros amaestrados, trapesistas y malabaristas.

Los precios de entrada inician en 60 córdobas para los niños y 80 para los adultos.

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En una plataforma de rodos, un poco agachado y con un reflector en el rostro, apareció encadenado el simio gigantesco más conocido por la humanidad: King Kong.

Al sonar los redobles y mientras el humo envolvía a la inmensa criatura, los menores presentes esperaban callados para conocer al gorila que salió al escenario encadenado a dos barreras.

Un grupo de bailarinas seleccionaron a varios niños para que vieran de cerca a King Kong. Ellos lo saludaron sin asombro alguno, mientras tanto entre el público otros se preguntaban si realmente King Kong medía los 12 metros de altura que los promotores del Circo Roca Hermanos promocionaron a su llegada al país.

Momentos antes de que King Kong entrara al escenario se presentó una breve reseña del origen del simio que anoche se presentó por primera vez en Nicaragua.

Éste relataba que King Kong fue creado por las mismas personas que diseñaron al King Kong de la famosa película de Hollywood.

Éste, al parecer, funciona con sistemas hidráulicos y está forrado con una tela que le da apariencia del pelaje de un simio.

Sus ojos se cierran y se abren como si se tratase de un ser vivo y los movimientos de cabeza que van de un hombro a otro, inspiran ternura, más que temor.

Sin embargo, esa ternura fue desplazada cuando King Kong se molestó y rompió las cadenas, inclinándose un poco hasta llegar al tope de la carpa del circo.

Los balbuceos de los bebés que estaban presentes se convirtieron en gritos de admiración que aumentaban el volumen mientras observaban con asombro al inmenso animal.

Entre el público había quienes comentaban que King Kong no mide los 12 metros de altura anunciados, pero otros justificaban diciendo que se miraba más bajo porque su posición fue siempre simiesca.

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