- Envenenan a jefe antinarcóticos que era su mano derecha
El principal fiscal Antidrogas de Panamá, Patricio Candanedo, quien dirigió en este país la operación internacional que desmanteló recientemente el cártel del colombiano Pablo Rayo Montaño, renunció el jueves de su cargo.
Candanedo anunció su decisión en rueda de prensa horas después de que las autoridades encontraran un maletín con supuestos explosivos frente al edificio donde funcionan las fiscalías antidrogas y de que muriera envenenado el jefe de la unidad contra el narcotráfico y el terrorismo de la Policía Técnica Judicial (PTJ), Franklin Brewster.
En la carta de renuncia que envió a la Procuradora General de Panamá, Ana Matilde Gómez, Candanedo adujo como razones de su “renuncia irrevocable” como fiscal primero Antidrogas la falta de apoyo y un “clima de hostilidad” contra él desde que culminó la operación contra Rayo Montaño.
Ante preguntas de la prensa, Candanedo enfatizó que las razones de su renuncia las plasmó en su carta, pero admitió que “ahora contribuye en alguna medida también” la muerte de Brewster, quien era “casi mi mano derecha” y cuyo fallecimiento “me lleva mucho a preocupación”, aunque aseguró que él no ha recibido amenazas.
“CRIMEN GALOPANTE”
Visiblemente tenso, también denunció que en Panamá hay “un crimen organizado galopante” que debe combatirse fuertemente, pues el “principio de autoridad está siendo vulnerado por las bandas organizadas”.
En la carta, detalló que ha sufrido “un súbito clima de ataques e injustificados reproches” y un “repentino y casi simultáneo inicio y aceleración de varias acciones disciplinarias” en el Ministerio Público, estas últimas “resultado directo de quejas que promueven conocidos adversarios personales”, a quienes no identificó.
Apuntó que esas acciones han producido “un inequívoco e inaceptable clima de hostilidad hacia mi persona”.
Candanedo destacó el éxito de la operación “Océanos Gemelos”, que desmanteló el cártel de Rayo Montaño en mayo pasado, y de otras acciones de gran escala contra el narcotráfico y el lavado de dinero, en colaboración con otros países en los últimos años.
“Océanos Gemelos”, recordó, se ejecutó entre Brasil (donde fue capturado el colombiano), Colombia, Ecuador, Venezuela, Costa Rica, México, Estados Unidos y Panamá.
Entre los resultados de esa operación, mencionó más de 100 imputados, la incautación de 52 toneladas de drogas, 50 millones de dólares en dinero, valores y bienes, 150 millones de dólares en cuentas bancarias, 100 empresas, 100 vehículos y 40 embarcaciones.