- Grupos terroristas han contado con apoyo paquistaní
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ISLAMABAD/AFP
Pakistán se verá sometido a mayores presiones para actuar contra el extremismo islamista tras los atentados del martes en Bombay, de los que las autoridades indias han responsabilizado a militantes de la región de Cachemira, sostuvieron el miércoles analistas paquistaníes.
El presidente paquistaní, Pervez Musharraf, fue uno de los primeros en condenar firmemente los atentados en la capital financiera india, que dejaron al menos 200 muertos. También condenó el ataque el ministro paquistaní de Relaciones Exteriores, Jurshid Kasuri, quien denunció los “lamentables” ataques.
Pero, pese a los desmentidos de los grupos islamistas, las sospechas de los investigadores indios recaen en efecto sobre movimientos militantes que combaten desde hace más de 15 años la presencia india en la provincia fronteriza de Cachemira, dividida y disputada por ambos países.
“Pakistán ha intentado seriamente controlar a estos grupos islamistas. Están prohibidos, ha habido olas de detenciones, varios líderes han sido encarcelados, pero el régimen nunca ha sido capaz de llegar hasta el final”, señaló el ex general Talat Masood, uno de los analistas más reputados del país en materia de seguridad.
Desde el 2002, el general Musharraf se ha esforzado en reducir a los grupos islamistas que, hasta ese momento, habían lidiado su yihad (guerra santa) en Cachemira con el consentimiento a menudo de las autoridades políticas y la ayuda de poderosos servicios secretos pakistaníes.
Pero tras su prohibición, muchas de estas organizaciones se reorganizaron bajo otros nombres y se mostraron especialmente activas en labores humanitarias tras el sismo de octubre, que dejó más de 73,000 muertos y tres millones de damnificados en el norte de Pakistán.
El Jaish-e-Mohammed y el Lashkar-e-Taiba —este último grupo blanco de las sospechas de la prensa india en relación a los atentados de Bombay—, “encontraron un nuevo impulso con la ayuda aportada a las víctimas del terremoto”, estimó un periodista paquistaní, Ahmed Rashid.
“Esto les dio una nueva credibilidad, un nuevo rostro de organización humanitaria”, declaró a la BBC.
El Lashkar, como otros grupos de la Cachemira, desmintió firmemente el miércoles cualquier implicación en los atentados.
“No creo que Washington acuse a cualquiera, pero pienso que va a haber una enorme presión sobre Musharraf para que actúe contra estos grupos extremistas”, añadió Rashid.
Las actividades del Lashkar conciernen especialmente el proceso de paz abierto en enero de 2004 entre India y Pakistán, que avanza en cuentagotas.
“El proceso de paz podría ralentizarse después de estos atentados, pero no debería haber un replanteamiento”, estimó el general Abdur Rehman Siddiqui, un analista paquistaní, al subrayar que la paz con India se mantiene como un objetivo mayor del general Musharraf.
Intercambio verbal
Pakistán calificó ayer de “injusto y provocador” el llamamiento del Ministerio de Exteriores indio a que desmantele la supuesta infraestructura terrorista en su territorio y ha afirmado que no hay campamentos terroristas en suelo paquistaní.
La portavoz de Exteriores paquistaní, Tasneem Aslam, reaccionó con dureza a las declaraciones de su colega indio, Navtej Sarna, quien pidió a Pakistán que acabe con la infraestructura terrorista establecida en la Cachemira paquistaní.
Los comentarios de Sarna fueron una reacción a las declaraciones del ministro de Exteriores paquistaní, Khurshid Mahmoud Kasuri, que se encuentra de visita en EE.UU. y afirmó que solucionar el problema de Cachemira es el único modo de acabar con el terrorismo en el sur de Asia.
“Estamos horrorizados de que el ministro Kasuri trate de encontrar un nexo entre el flagrante e inhumano acto de terrorismo contra hombres, mujeres y niños inocentes y la llamada falta de resolución de las disputas entre la India y Pakistán”, afirmó Sarna en una conferencia de prensa en la que se refirió a la cadena de atentados cometidos contra la red ferroviaria de Bombay que causaron unos 200 muertos y más de 700 heridos.
Según el portavoz indio de Exteriores, “los comentarios de Kasuri aparentemente sugieren que Pakistán cooperará en la lucha contra la lacra del terrorismo transfronterizo sólo si esas disputas son solucionadas”.