En la estación de Mahim, en Bombay, los pasajeros observan los destrozos causados por una bomba el martes, mientras esperan sus trenes. La actividad de las estaciones afectadas en la urbe india retornó ayer. (la prensa/afp/idanil mukherjee)

India apunta dedo a Pakistán

Grupos terroristas han contado con apoyo paquistaní [doap_box title=»200 muertos, 714 heridos» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Investigadores indios el miércoles removían los hierros retorcidos y otros restos de vagones ferroviarios destrozados en la víspera por una serie coordinada de siete explosiones que dejaron por lo menos 200 muertos y 714 heridos durante la hora pico de la […]

  • Grupos terroristas han contado con apoyo paquistaní
[doap_box title=»200 muertos, 714 heridos» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

Investigadores indios el miércoles removían los hierros retorcidos y otros restos de vagones ferroviarios destrozados en la víspera por una serie coordinada de siete explosiones que dejaron por lo menos 200 muertos y 714 heridos durante la hora pico de la tarde anterior.

Las ocho bombas estallaron en trenes atestados y paralizaron de estupor a una ciudad que encarna las ambiciones globales del país, presentándose al mundo como una urbe cosmopolita donde banqueros cenan con astros de cine y modelos de la moda están de fiesta hasta el alba.

Mientras los 16 millones de habitantes de Bombay intentaban recuperar el equilibrio, las autoridades presentaban distintas versiones de la investigación.

Un jefe policial dijo que los investigadores habían recogido algunas pistas y buscaban un vínculo con Lashkar-e-Taiba, una milicia de Cachemira que horas antes había negado toda responsabilidad en el suceso.

Pero otros funcionarios advirtieron que aún no era el momento de apuntar a tal o cual grupo.

En la legislatura estatal, el viceprimer ministro R. Patil dijo que se han hallado 200 cuerpos. La policía estatal informó de 714 heridos.

Los ataques del martes fueron condenados por todo el mundo y el primer ministro indio Manmohan Singh los atribuyó a terroristas.

Singh dijo el miércoles que los ataques no frenarían el crecimiento económico y que los indios se unirían para condenarlos.

“Esta no es la primera vez que los enemigos de nuestra nación han tratado de minar nuestra paz y prosperidad”, dijo en un discurso televisado a la nación. “Estos elementos no han comprendido que los indios podemos permanecer unidos. Que permaneceremos unidos”.

AP[/doap_box]

ISLAMABAD/AFP

Pakistán se verá sometido a mayores presiones para actuar contra el extremismo islamista tras los atentados del martes en Bombay, de los que las autoridades indias han responsabilizado a militantes de la región de Cachemira, sostuvieron el miércoles analistas paquistaníes.

El presidente paquistaní, Pervez Musharraf, fue uno de los primeros en condenar firmemente los atentados en la capital financiera india, que dejaron al menos 200 muertos. También condenó el ataque el ministro paquistaní de Relaciones Exteriores, Jurshid Kasuri, quien denunció los “lamentables” ataques.

Pero, pese a los desmentidos de los grupos islamistas, las sospechas de los investigadores indios recaen en efecto sobre movimientos militantes que combaten desde hace más de 15 años la presencia india en la provincia fronteriza de Cachemira, dividida y disputada por ambos países.

“Pakistán ha intentado seriamente controlar a estos grupos islamistas. Están prohibidos, ha habido olas de detenciones, varios líderes han sido encarcelados, pero el régimen nunca ha sido capaz de llegar hasta el final”, señaló el ex general Talat Masood, uno de los analistas más reputados del país en materia de seguridad.

Desde el 2002, el general Musharraf se ha esforzado en reducir a los grupos islamistas que, hasta ese momento, habían lidiado su yihad (guerra santa) en Cachemira con el consentimiento a menudo de las autoridades políticas y la ayuda de poderosos servicios secretos pakistaníes.

Pero tras su prohibición, muchas de estas organizaciones se reorganizaron bajo otros nombres y se mostraron especialmente activas en labores humanitarias tras el sismo de octubre, que dejó más de 73,000 muertos y tres millones de damnificados en el norte de Pakistán.

El Jaish-e-Mohammed y el Lashkar-e-Taiba —este último grupo blanco de las sospechas de la prensa india en relación a los atentados de Bombay—, “encontraron un nuevo impulso con la ayuda aportada a las víctimas del terremoto”, estimó un periodista paquistaní, Ahmed Rashid.

“Esto les dio una nueva credibilidad, un nuevo rostro de organización humanitaria”, declaró a la BBC.

El Lashkar, como otros grupos de la Cachemira, desmintió firmemente el miércoles cualquier implicación en los atentados.

“No creo que Washington acuse a cualquiera, pero pienso que va a haber una enorme presión sobre Musharraf para que actúe contra estos grupos extremistas”, añadió Rashid.

Las actividades del Lashkar conciernen especialmente el proceso de paz abierto en enero de 2004 entre India y Pakistán, que avanza en cuentagotas.

“El proceso de paz podría ralentizarse después de estos atentados, pero no debería haber un replanteamiento”, estimó el general Abdur Rehman Siddiqui, un analista paquistaní, al subrayar que la paz con India se mantiene como un objetivo mayor del general Musharraf.

Intercambio verbal

Pakistán calificó ayer de “injusto y provocador” el llamamiento del Ministerio de Exteriores indio a que desmantele la supuesta infraestructura terrorista en su territorio y ha afirmado que no hay campamentos terroristas en suelo paquistaní.

La portavoz de Exteriores paquistaní, Tasneem Aslam, reaccionó con dureza a las declaraciones de su colega indio, Navtej Sarna, quien pidió a Pakistán que acabe con la infraestructura terrorista establecida en la Cachemira paquistaní.

Los comentarios de Sarna fueron una reacción a las declaraciones del ministro de Exteriores paquistaní, Khurshid Mahmoud Kasuri, que se encuentra de visita en EE.UU. y afirmó que solucionar el problema de Cachemira es el único modo de acabar con el terrorismo en el sur de Asia.

“Estamos horrorizados de que el ministro Kasuri trate de encontrar un nexo entre el flagrante e inhumano acto de terrorismo contra hombres, mujeres y niños inocentes y la llamada falta de resolución de las disputas entre la India y Pakistán”, afirmó Sarna en una conferencia de prensa en la que se refirió a la cadena de atentados cometidos contra la red ferroviaria de Bombay que causaron unos 200 muertos y más de 700 heridos.

Según el portavoz indio de Exteriores, “los comentarios de Kasuri aparentemente sugieren que Pakistán cooperará en la lucha contra la lacra del terrorismo transfronterizo sólo si esas disputas son solucionadas”.

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