Las estanterías de artículos deportivos, juegos de mesa, juguetes y televisores de los comercios franceses son tomados por asalto por los consumidores tras el sorpresivo desempeño de los “Bleus” en el Mundial de futbol de Alemania 2006, un fenómeno que perduraría si ganan la final.
“Se nos acabaron todas las existencias tras la victoria de Francia sobre España (3-1). No tenemos más balones ni camisetas. Y, además es imposible reaprovisionarse porque Adidas no previó que los ‘Bleus’ llegarían tan lejos”, lamenta el director de marketing de la cadena de tiendas Sport 2000, Bruno Blaser.
“Con la victoria de los 'Bleus' ante Brasil (1-0), fue algo espectacular a partir del lunes. La gente se apiñó en las tiendas y, algo inhabitual, nos llamaban por teléfono para reservar camisetas”, señala Frédéric Croccel, director de Comunicación en Décathlon, el número uno francés de fabricación y venta de artículos deportivos.
“(La venta de) Los artículos de deporte y de futbol, en particular, se beneficia de la Copa del Mundo, pero es un fenómeno estrechamente ligado a la victoria de los 'Bleus'. Podría frenarse en caso de derrota (en la final). Pero si ganan serán héroes permanentes, lo que 'doparía' la venta de artículos”, consideró.
Antes de la Copa, sólo el 30 por ciento de los franceses tenía la intención de comprar una camiseta, contra el 41 por ciento de los alemanes y el 55 por ciento de los italianos, según un sondeo del Instituto de Estudios de Marketing NPD. El impacto de los grandes eventos no es para nada despreciable en lo que concierne a la venta de artículos deportivos.
En 1998, año de la consagración de Francia como campeón mundial, se vendieron en el país 1.8 millones de pares de botines por un monto de 58.7 millones de euros, contra 1.3 millones sólo un año antes y 37.3 millones de euros. Durante la Eurocopa de Portugal 2004, la venta de indumentaria deportiva alcanzó a 77.1 millones de euros, 10 millones más que en 2003, según NPD, y eso a pesar del fracaso “bleu”.