- Trabajo infantil en la India
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MEERUT, India/AFP
Uma, una niña india de ocho años, nunca jugó al futbol ni escuchó hablar del Mundial de Alemania, no obstante, pasa la mayor parte de la jornada cosiendo balones junto a su madre y sus tres hermanos.
La costura de los balones de futbol se ha convertido en la principal ocupación de la población de Kherki, con apenas 600 habitantes, ubicada a unos 80 kilómetros al norte de Nueva Delhi.
Uma necesita unas cuatro horas para coser las 32 piezas de cuero sintético que integran un esférico, lo que le significa tres rupias, unos seis centavos de dólar. Su familia produce unos 10 balones por día, o sea unos 20 dólares por mes, que ayudan a completar los ingresos que provienen del trabajo en el campo.
Uma es una de los 10,000 niños que fabrican balones de futbol en India, segundo país productor de esféricos por detrás de Pakistán.
Es sobre todo en la “factoría” de Sialkot en el vecino Pakistán, donde se fabricaron la mayoría de los balones para la Copa del Mundo de Alemania 2006, pero en varias poblaciones de India, como Kherki, la demanda ha aumentado en las últimas semanas.
En Kherki, y en el pueblo vecino de Sisola, las mujeres y los niños cosen las pelotas sentados en camastros de madera y cáñamo, a la sombra de un árbol, sin tener la menor idea de adónde irán a parar éstas.
Los defensores de Derechos Humanos afirman que esta actividad priva a los niños de su infancia y que las largas horas de actividad les daña la vista. Sin considerar que no cuentan con el más mínimo seguro si se lastiman trabajando.
“Las leyes laborales son fácilmente burladas. Los que brindan trabajo a los pobladores no les pagan ni siquiera el salario mínimo”, explica Rakesh Singh, de la Asociación Bachpan Bachao Andolan (Campaña para salvar a la inocencia).
La ley india prohíbe el trabajo de los niños de menos de 14 años en sectores considerados peligrosos, como la tapicería, las fábricas de vidrio, de pirotecnia y la costura de balones. Pero su aplicación es difícil puesto que tanto los reclutamientos como los salarios no son declarados, y el gobierno actúa sólo en raras oportunidades, según los activistas.
Sin embargo, la mayoría de ellos considera que el problema real es la falta de educación y de medios de subsistencia.
Los empleadores se defienden diciendo que dan trabajo a las familias y no a los niños en particular. “¿Cómo puedo yo ser señalado como responsable si ellos derivan su trabajo a los niños?”, dice el fabricante Chandra Bhan.