- El candidato de la vieja fuerza hegemónica no ganó en ningún Estado federal ni en la junta donde votó
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México/EFE
Las competidas elecciones presidenciales de México, que aún no tienen un ganador oficial, dejaron como claro perdedor y sumido en una crisis al Partido Revolucionario Institucional (PRI), que gobernó al país durante 71 años.
Según los resultados preliminares de los comicios del domingo difundidos por el Instituto Federal Electoral (IFE), el PRI, que gobernó ininterrumpidamente México entre 1929 y 2000, perdió en el voto para presidente en todos los Estados del país.
Se dieron incluso situaciones como el que su candidato presidencial, Roberto Madrazo, perdiera en la mesa que eligió para emitir su voto en su Estado natal, Tabasco (este).
Allí, Madrazo perdió por amplio margen ante su paisano Andrés Manuel López Obrador, candidato izquierdista de la coalición Por el Bien de Todos, integrada por los partidos de la Revolución Democrática (PRD), del Trabajo (PT) y Convergencia.
De acuerdo con las cifras finales del Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) del IFE, con el 98.45 por ciento del escrutinio, el candidato del PRI logró el tercer lugar en las elecciones con apenas 8,318,886 sufragios, es decir, un 21.57 por ciento de la votación.
A Madrazo lo superaron ampliamente el aspirante del oficialista Partido Acción Nacional (PAN), el conservador Felipe Calderón, y López Obrador.
En las elecciones presidenciales del 2000, el candidato del PRI a la Presidencia en ese entonces, Francisco Labastida, obtuvo 12.6 millones de votos en la elección que perdió contra el actual presidente, Vicente Fox, del PAN.
Ese resultado equivale a 4.3 millones de votos más que los que consiguió Madrazo en estos comicios.
De este modo, Madrazo, candidato de la Alianza por México, de la que forman parte el PRI y el Partido Verde Ecologista (PVEM), llevó a su partido a la caída más estrepitosa en la historia de esa formación política.
Analistas habían señalado, basados en deserciones de importantes personajes y fracturas internas en los últimos meses, que una derrota del PRI en esta contienda significaría un “golpe mortal” para la formación, cuyo camino es ahora la transformación en la que debe definir si es de izquierda, centro o derecha.
Luego de conocer los resultados preliminares de la contienda presidencial, el gobernador priísta del norteño Estado de Sonora, Eduardo Bours, sostuvo que el partido debería “replantearse su futuro”.
Agregó que “es muy claro” que la sola estructura partidista no es suficiente para asegurar la victoria, porque “hoy la votación mayoritaria está en los que no tienen partido”, los cuales dijo, votan más por un candidato que por un partido.
El diputado federal Roberto Pedraza atribuyó la situación a las pugnas internas entre Madrazo y la ex secretaria general del PRI, Elba Esther Gordillo, líder del poderoso sindicato nacional de maestros, el mayor de América Latina, con 900,000 miembros.
El PRI, según los datos del IFE, habría ganado las senadurías en cinco Estados del país y las elecciones a diputados en seis.
Madrazo aceptó que el resultado electoral para la elección presidencial no le es favorable.