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Fanáticos desbordados en París
La víspera de una de las semifinales del Mundial de Futbol 2006, que suscita tantas esperanzas en Francia como en Portugal, la fiebre “Bleue” es una epidemia en todo el Hexágono que vive el duelo con fervor mientras se anuncian tormentas en varias regiones del país.
Es inevitable trazar paralelismos. La fiebre que se expande por toda Francia en ciudades y pueblos, forzosamente recuerda a la de hace 8 años, en 1998, un verano (boreal) en el que los “Bleus” se consagraron campeones del mundo como anfitriones.
Para hacer frente a este aumento colectivo de secreción de adrenalina, la mayoría de las ciudades, que seguramente no previeron el actual desempeño del equipo de Francia, se organizan y la difusión pública de los partidos en pantallas gigantes de televisión se multiplica.
En Marsella, donde el estadio del Velódromo no está disponible a causa de un concierto del veterano rockero Johnny Hallyday, la municipalidad decidió instalar una pantalla en el Viejo Puerto, a pesar de los incidentes que hubo tras el partido ante Brasil por cuartos de final.
Este temor a los excesos de las masas decidió a la ciudad de Lyon, la tercera en importancia del país, a no instalar pantallas gigantes, algo previsto desde un principio, por temor a “desplazamientos de la muchedumbre”, y, en cambio, se desplegaron más efectivos de seguridad.
En París, los pequeños estadios de la periferia Jean Bouin y Charléty —abiertos desde el comienzo del torneo— no dan abasto, al punto que fue necesario cerrar las puertas del segundo en medio del partido con Brasil ante la imposibilidad de controlar la afluencia. Entonces, el alcalde socialista Bertrand Delanoë decidió habilitar para este fin el Parque de los Príncipes, donde juega habitualmente el París Saint Germain, un gran coliseo.
Saint-Etienne, Montpellier, Estrasburgo, Lille, Metz, Toulouse, Nantes, Brest, Arlés, Valenciennes, Burdeos… Todas estas ciudades ofrecerán el partido ante los lusos en pantallas gigantes. Algunos se subieron tarde al carro, otros estaban desde el comienzo del Mundial.
En Saint-Etienne, el encuentro estará precedido de un espectáculo musical, “para hacer subir algunos grados más la temperatura ambiente de la ‘capital francesa del fútbol’”, de por sí ya elevada en este verano boreal, anunció la municipalidad.
Sin embargo, el precio por la instalación de este “artilugio” no es trivial para las localidades pequeñas, “más de 15,000 euros para las ciudades de más de 30,000 habitantes” a causa de los derechos de emisión.
En cambio, en Chateauvieux, un población de apenas 70 habitantes en el departamento de Var (sur), prefirieron no pensar en esto y esperar a que el organismo encargado de la gestión de los derechos les envíe la factura.
“Ya veremos cuando nos envíen la factura, por ahora disfrutamos. Esperamos amortizarla con la venta de bebidas y las animaciones durante la fiesta del pueblo, prevista para el 8 y 9 de julio”, dice Christiane Barbeau, un adjunto del alcalde.
La única “pega”: la meteorología. Las tormentas veraniegas anunciadas podrían aguar la fiesta del miércoles. Portugal también…