Muchos sufren de celos enfermizos o tienen una pareja que sufre de este síndrome. Los celos son un sentimiento muy complejo y difícil de combatir. Casi siempre las personas saben que están siendo celosas y quisieran no serlo.
¿Cómo hacen reaccionar los celos? La interrogación es una de las reacciones. La persona que sufre celos hace mil preguntas a su pareja: ¿Dónde estabas? ¿Con quién saliste? etc. Cuando la otra persona se enoja ante las preguntas excesivas, entonces se le acusa porque el celosa o la celosa suele pensar: Si estuviera diciendo la verdad no se enojaría tanto.
La sospecha es otra reacción. Se sospecha de todo lo que él o ella hace. Si suena el teléfono, se piensa mal. Si sale con sus amigos o amigas, se piensa que va a hacer cosas malas.
Las acusaciones son infaltables. Se suele acusar sin tener evidencias. Estas situaciones llevan a la otra persona al borde de la locura y siente que no hay forma de que le crea su pareja.
Lo que más quiere el celoso es poder demostrar que sus sospechas son válidas. Quiere encontrar a su pareja con las manos en la masa y hasta entonces estará tranquilo o tranquila.
Una persona que no confía 100% en alguien, crea paredes para protegerse y así evitar ser lastimada. Pero construir paredes es lo que destruye una relación.
Se debe tomar una decisión consciente en torno a confiar en la pareja. Estudios demuestran que muchas parejas en las que él o ella fue infiel, buscan ayuda y retoman su relación, logran construir una relación más sólida.
Una autoestima baja causa celos. Otra razón es el miedo al abandono (común en personas de familias divorciadas). También pueden venir de relaciones del pasado en las que se sufrió.
Para no sentir celos tiene que reflexionar sobre la raíz del problema y tiene que trabajar en su autoestima, respeto y dignidad.
Recuerde que con celar excesivamente a su pareja sólo logrará que la persona sienta deseos de huir.
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