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Designado el hombre más sexy de Italia, Fabio Cannavaro prefiere que se le recuerde como el sucesor de Paolo Mandini al mando de la “squadra azzurra” en 2002.
Junto a este último y a Alessandro Nesta, Cannavaro formó durante largo tiempo una defensa de acero. Durante las eliminatorias de la Eurocopa de Portugal-2004, el ex seleccionador Giovanni Trapattoni regresó a la línea de cuatro. Fabio Cannavaro, que había jugado seis partidos en la edición 2000 antes de inclinarse en la final ante Francia y su gol de oro, buscaba la revancha en Portugal. Pero Italia no logró su pase a cuartos de final.
Al llevar por primera vez la cinta de capitán, fue aclamado de pie por los aficionados del Nápoles, el club de su ciudad natal, para el cual jugó de 1991 a 1995.
Deja Nápoles por Parma, donde gana una Copa de la UEFA, contra el Marsella (3-0) en 1999, y dos Copas de Italia, en 1999 y 2002. Ese mismo año, abandona el Parma por el Inter Milán, que rompe la alcancía para contar con sus servicios.
Cannavaro “participó” en su primera Copa del Mundo en 1990, en el Mundial italiano. Alcanza pelotas en el estadio de San Paolo junto a sus compañeros de la división juvenil del Nápoles, asistió como espectador a la derrota de Italia frente a la Argentina de Diego Maradona, estrella en ese entonces del club napolitano.
Pese a una lesión en el rostro que lo obligó a llevar una máscara, defendió bien su lugar en el Mundial de Francia-1998, en el que Italia se inclina en la serie de penales en cuartos de final ante el once galo, futuro campeón.
En el Mundial 2002, cubrió los puntos débiles de la defensa lo mejor que pudo tras la lesión de Alessandro Nesta, pero no logró impedir que la “squadra azzurra” fuese derrotada por Corea del Sur en octavos de final.
Decepcionado luego de la Euro-2004, deja el Inter para unirse a la Juventus, con la cual gana el título de campeón de Italia en 2005. Un buen presagio meses antes del Mundial alemán, en que seguirá liderando a los “azzurri”, ahora bajo las directivas de Marcello Lippi.