eduardo montealegre y cristóbal mendoza de la organización Conipoe, que integran nicaragüenses residentes en Miami. (la prensa/ m. esquivel )

Conipoe apoya a Montealegre

[doap_box title=»También un sacerdote» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] El sacerdote Rafael Mendoza, que vive en Miami desde hace 27 años, también se unió a Eduardo Montealegre. Mendoza dice que apoya a Montealegre porque está contra el pacto entre el Frente Sandinista y el Partido Liberal Constitucionalista. El sacerdote asegura, sin embargo, que a sus feligreses no los […]

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El sacerdote Rafael Mendoza, que vive en Miami desde hace 27 años, también se unió a Eduardo Montealegre.

Mendoza dice que apoya a Montealegre porque está contra el pacto entre el Frente Sandinista y el Partido Liberal Constitucionalista.

El sacerdote asegura, sin embargo, que a sus feligreses no los tratará de convencer que voten por determinado candidato.

Mendoza asegura que el mejor consejo que le puede dar un religioso a un político, es que sea honesto y que cumpla sus promesas.

Los nicaragüenses que viven en el exterior no podrán votar el cinco de noviembre.

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Cristóbal Mendoza dirige en Miami, Estados Unidos, el Comité de Nicaragüenses Pobres en el Exilio (Conipoe), que ayer se unió a Eduardo Montealegre, candidato presidencial de la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), porque consideran que “es la mejor opción para gobernar Nicaragua”.

Mendoza fue militar de Anastasio Somoza Debayle y combatió a los sandinistas antes de 1979. Apoyó al ex presidente Arnoldo Alemán en 1996 y ahora apuesta por Montealegre.

Impulsó manifestaciones para impedir que nicaragüenses fueran deportados de Estados Unidos. La primera con niños y la última con perros.

¿Usted era militar de Somoza?

Sí y no. Las dos cosas porque en mi vida joven fui cadete. Cuando tenía 18 años pedí la baja, seguí estudiando, me bachilleré, me metí a la política. En la guerra me dieron el rango de capitán.

Cuando llegó a Miami en 1979, ¿qué hizo?

¿Qué no hice? Trabajé en construcción, en seguridad, de cocinero. ¿De qué no trabajé? Como dijo Eduardo (Montealegre), sufrimos, llorábamos todos los días.

Usted impulsó en Estados Unidos marchas con perros para lograr que legalizaran a nicaragüenses, cuéntenos de eso.

La de los perros fue ahorita, en 1997, frente al edificio de Migración (de Miami). Llevamos 200 perros todos vestiditos. Por ejemplo, mi perro llevaba un letrero que decía: “Yo soy ciudadano americano, pero desafortunadamente no puedo reclamar a mi amo porque soy un perro, pero le pido, presidente Clinton, que no deporte a mi amo porque me voy a morir de rabia y recuerde que yo soy el amigo del hombre”.

¿Hicieron también una protesta con niños?

Eso fue en junio de 1987, llevamos 100 niños americanos de padres nicaragüenses, que decían: tengo hambre, tengo hambre… y fue un escándalo en el país. Reagan salió y dijo desmonten eso, que se vayan y aquí están los permisos.

¿Qué piensa usted del doctor Alemán?

Es mi amigo, como liberal me duele lo que le está pasando, sus problemas judiciales. Esto ha provocado una división en el liberalismo.

Hace unos años, usted lo apoyaba a él, ¿por qué apoya ahora a Montealegre?

Sencillo, yo he vivido 27 años en Estados Unidos donde se saborea la democracia, donde le decís al presidente Bush las barbaridades que querrás y no te hacen nada. Esa es la verdadera democracia. Yo apoyé, más bien el exilio apoyó a Alemán, pero ahora él no es candidato.

Pero su candidato es el doctor José Rizo

Sí, pero no me gusta. Yo me casé con mi mujer porque me gusta, no me casé con otra porque no me gustaba. No voy a dar los motivos ni las interioridades del porqué no me gusta.

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