Monseñor Rubén Baltodano y Alfaro recibió recientemente el cariño de la feligresía jinotegana. (La Prensa/S. González)

Cumple 60 años de vida sacerdotal

Reconocen labor de monseñor Rubén Baltodano CORRESPONSAL/JINOTEGA Sesenta años de sacerdocio marcan la vida de monseñor Rubén Baltodano y Alfaro, quien a sus 93 años fue calificado con toda solemnidad durante una reciente misa en acción de gracias, celebrada en la Catedral San Juan, de Jinotega, como el “misionero de ayer, hoy y siempre”. Monseñor […]

  • Reconocen labor de monseñor Rubén Baltodano

CORRESPONSAL/JINOTEGA

Sesenta años de sacerdocio marcan la vida de monseñor Rubén Baltodano y Alfaro, quien a sus 93 años fue calificado con toda solemnidad durante una reciente misa en acción de gracias, celebrada en la Catedral San Juan, de Jinotega, como el “misionero de ayer, hoy y siempre”.

Monseñor Baltodano, título honorífico que se le ha concedido por su trayectoria, es un ejemplo de entereza y consagración para la nueva generación de sacerdotes, pues a pesar de estar retirado todavía realiza los sacramentos de la celebración eucarística, aunque con poca frecuencia.

A él se le acreditan las dos construcciones de los templos más importantes de la ciudad. la Catedral San Juan, cuyo edificio fue levantado en 1805, reedificado en 1882 y vuelto a edificar en el período 1952-1958 por monseñor Baltodano y el templo Nuestra Señora de los Ángeles, además de varias capillas en el resto de los municipios del departamento.

Durante la misa celebrada en esta ciudad, presidida por el Obispo de la Diócesis de Jinotega, monseñor Carlos Enrique Herrera, éste reconoció la trayectoria del padre Baltodano, a quien identificó como un misionero que le ha dejado huellas imborrables en la vida de los jinoteganos.

Datos biográficos

En la misa participó todo el clero de la Diócesis, amigos y familiares del homenajeado. A pesar de su avanzada edad y estado de salud que mantienen a monseñor Baltodano en una silla de ruedas, esto no fue obstáculo para ponerse de pie y recibir los abrazos de quienes llegaron a saludarlo.

Monseñor Baltodano nació en Jinotega, el 18 de diciembre de 1913, y fue ordenado sacerdote el 15 de agosto de 1946, en El Salvador. Después de su ordenación llegó a Jinotega en 1951, en sustitución del padre Luis Valencia.

En 1979, después de la insurrección, por represalias a sus ideas políticas contra el régimen que se instalaba, fue forzado a dejar la iglesia en Jinotega y se dirigió a Sébaco. En su reposición llegó el padre Anastasio García.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí