- Europeos en los octavos de final del Mundial al vencer a Irán
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DECO, LA FIGURA EN TRIUNFO
La selección de Portugal reafirmó ayer en Francfort que es una de las favoritas en la Copa del Mundo Alemania-2006, al avanzar en el Grupo D a los octavos de final con una victoria por 2-0 sobre Irán, que fue eliminado tras dar lucha sin cuartel en un duro partido.
El camino del triunfo lo abrió Deco, la figura de la cancha, con un soberbio remate de distancia que clavó en el arco iraní en el minuto 63, en tanto que Cristiano Ronaldo lo consolidó al ejecutar con maestría un tiro penal a los 80, en Francfort.
Los portugueses cayeron en la trampa de entrar en el juego físico y hasta Deco fue amonestado por una jugada violenta.
Deco se había erigido en el hombre que le imprimía dinámica a los avances y quien entraba en acción tanto para ponerle un pase preciso al más adelantado Cristiano Ronaldo o directamente entrar al área para la definición.
“El juego estaba muy equilibrado por momentos. Pero Deco marcó un gol fantástico”, reconoció el técnico de Irán, Branko Ivankovic.
Un zurdazo de Deco a quemarropa encontró el guante derecho del arquero iraní Ebrahim Mirzapour.
Mirzapour volvió a lucirse al taparle un mano a mano al moreno Miguel.
Pero en la segunda etapa sufrió los dos impactos decisivos que echaron por tierra sus ilusiones.
Portugal le apedreaba la ciudadela a Irán hasta que comenzó a enredarse en la telaraña que le habían tejido en el medio juego Javad Nekounam, Ali Karimi y Andranik Teymourian.
A medida que corrían los minutos, Teymourian se hizo dueño y señor del sector central, desde donde lanzaba pelotazos para los piques solitarios Mehrzad Madanchi y Vahid Hashemian.
Hashemian fue el delantero que llegó a inquietar al guardameta Ricardo con un cabezazo apenas desviado, en un aislado momento de ataque profundo de los iraníes.
Otra vez Figo, como la tarde del triunfo sobre Angola (1-0), movía con inteligencia y sabiduría los hilos del equipo, pero de nuevo sin potencia para llegar a posiciones de gol.
Aparece Cristiano
La responsabilidad de penetrar en las filas enemigas fue cayendo en Cristiano Ronaldo, quien jugó de menor a mayor, desde sus deficientes intervenciones al comienzo hasta poner en aprietos a los defensas con su habilidad.
Las fantasías de Ronaldo con el balón representaban un rompecabezas que los defensores no podían resolver, pero un exceso de individualismo y la falta real de compañía en los avances lo dejaban finalmente a merced de los marcajes.
Irán se sostenía con Rahman Rezaei, que aparecía siempre bien plantado y solvente en el fondo, mientras que Hossein Kaabi era un cancerbero tenaz.
Pero fue un misil de Deco, centrocampista del FC Barcelona, el que le tiró abajo los esquemas, en el minuto 63, desde unos 25 metros, junto a un poste, donde nada podía hacer Mirzapour.
Irán tembló en sus cimientos, se desorientó y casi enseguida, a los 80, le cometieron un penal a Figo que Ronaldo convirtió en gol con un sutil remate lanzado a un ángulo alto.