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Goles, fama instantánea, contratos súper millonarios, atención mediática constante y serias lesiones en la rodilla derecha le recuerdan que, además de una superestrella, es tan frágil como cualquier mortal.
Nacido en una muy humilde familia carioca, Ronaldo ya era futbolista profesional a los 16 años cuando fue fichado por el Cruzeiro (Belo Horizonte), donde marcó 58 goles en 60 partidos, en el marco de un desempeño que en seguida llamó la atención en Europa.
Contratado por el PSV Eindhoven en 1994, asombró a los holandeses con 30 goles en 33 partidos. Muchos empezaron a ver en él a un nuevo Pelé, aunque en la temporada siguiente una serie de pequeñas lesiones hicieron que fuera menos prolífico. A pesar de todo, el equipo se alzó con la Copa de Holanda.
Del PSV pasó, con muchos millones de dólares de por medio, al FC Barcelona de España. Gracias a su contundencia, el Barça ganó en la temporada 1996-97 la Recopa de Europa y la Copa del Rey. Ronaldo, imparable, aterrorizaba a los defensas con sus endiablados diblajes y mortíferos disparos.
Mejor jugador para la FIFA en 1996, 1997 y 2002, el Inter de Milán le ofreció más millones y Ronaldo se marchó a Italia, tras una sola temporada en el Barça.
Con la «Seleçao», formó parte del plantel en el Mundial de EEUU-1994 que ganó Brasil, pero no disputó un sólo partido, eclipsado por el tándem Romario-Bebeto. «Mira y aprende», le decía en el banquillo Mario Zagallo, asistente técnico auriverde. 'El Fenómeno' tomó nota y, en 1997, contribuyó a que su selección conquistara la Copa América en Bolivia.
En Francia 98, su actuación se vio ensombrecida por una lipotimia justo antes de la final contra los anfitriones. Ronaldo no existió en ese partido, que algunos creen que no hubiera debido jugar, y Brasil perdió 0-3. Pero el año 1999 se resarció con una segunda Copa América.
Después llegaron los problemas físicos más serios. El 21 de noviembre de 1999, en el estadio milanés de San Siro, sufrió rotura total del tendón rotuliano de su pierna derecha, lo que lo obligó a una delicada operación en París.
La vuelta a la vida
Pero cuatro meses después de esa intervención, que posteriormente demandó un intenso período de rehabilitación, su rodilla sólo resistió 6 minutos en un partido ante el Lazio de Roma. Todo el Planeta vio a Ronaldo tendido en el césped gritando y llorando de dolor.
Nuevamente el tendón rotuliano, otra vez quirófano y más rehabilitación. El jugador fue declarado en marzo de 2001 «clínicamente curado». Ausente de las competiciones durante 2 años y 18 días, Ronaldo jugó, y marcó su primer gol, el 9 de diciembre de 2001 con la mirada puesta en el Mundial asiático.
En Corea del Sur y Japón, el Balón de Oro europeo en 1997 y 2002, recuperó su eficacia y marcó ocho goles que le permitieron a su selección obtener el «pentacampeonato».
Y para completar la historia, Ronaldo se encaramó a la altura del rey Pelé, con la misma cantidad de goles marcados en fase final de un Mundial.
En septiembre, se anunció su transferencia del Inter de Milán al Real Madrid, después de que en el club italiano prácticamente no hubiera jugado
Con el Real, ya recuperado, ganó la Liga de España y la Supercopa en 2003.